¿Es posible hablar mal de The Beatles, buscarle fallos, achacarle algún desliz? Desde un criterio musical es imposible, igual que es imposible meterse con Beethoven o acabar con la importancia de Don Omar en el lanzamiento del reguetón, estilo por fortuna reconvertido y ya demodé. Pero gracias a la actual fiebre Beatle afloran las voces en contra de The Beatles, como es habitual, en forma de grupo de Facebook y en la pluma de algún periodista con ganas de perder el tiempo y de hacer un poco el ridículo. Son periodistas británicos para más señas, porque los periodistas españoles están más pendientes de Belén Estaban, de las medidas cautelaras, de su hija o de una montaña canaria con nombre de vacilón.
Hay varias cosas que sí se pueden achacar a The Beatles o a su entorno. Por ejemplo, la racanería con la que se maneja su legado, como demuestra que ahora, en plena muerte del CD, se decidan a lanzar sus discos remasterizados, que ya les vale. O que su sombra alargadísima impida, a muchos de sus oyentes aburridos, conocer otros grandes grupos de la invasión británica, empezando por sus rivales, The Rolling Stones, o por los simples y embelesadores The Kinks, en un listado del que podríamos estar media hora diciendo nombres.
Pero el único problema de criticar a The Beatles es que ellos mismos lo hicieron antes, lo hizo John Lennon, en una entrevista poco cantes de morir asesinado, donde expresó sus dudas sobre todas y cada una de las canciones de The Beatles. Lennon, eterno inconformista, uno de los verdaderos genios globales de nuestro tiempo, fue capaz de ponerle un matiz a prácticamente todo el legado de doscientas y pico canciones de los cuatro chicos de Liverpool, criticó las composiciones de su amigo y rival Paul McCartney y fue especialmente duro con sus propias obras. Esa capacidad de autocrítica, poco habitual, créanme, en la creación musical moderna, es otro de esos detalles que los convierte en los más grandes de la historia. Así que a escuchar, a divertirse y a dejarse de bobadas.
lunes, 14 de septiembre de 2009
Cuánta paciencia, jueves, 10 de septiembre de 2009
¿Cuánto vale una montaña? Es una pregunta que tiene un toque infantil, igual que cómo se forma el cielo y qué diferencia hay entre rápido y muy rápido. Hay personas que son capaces de saber lo que vale una montaña, en concreto hay muchas personas que dicen que una montaña vale tanto. Luego ustedes pueden liarse a interpretar el valor de esa montaña como les dé la gana. Darle valor a algo significa tasar. El tema de las tasaciones está muy de moda, aunque antes pensábamos que se quedaba solo en el asunto de los pisos, cuando las hipotecas disparatadas y las tasaciones por encima del precio de compra, ¿se acuerdan de aquellos tiempos felices y alocados?
Las montañas son aburridas. Algunas se pueden subir y bajar, otras pueden ser hasta famosas, pero no hay nada más tonto que mirar montañas. Así que solo podemos darle todo nuestro cariño a los responsables de tasar la puñetera montaña de Tebeto. La montaña de Tebeto está definitivamente gafada. De entrada, nadie quería el proyecto de Tindaya obra del monumental Chillida, a pesar de que era una montaña perdida en Fuerteventura, pero en Canarias somos así, de un ánimo ecológico pejigüera inversamente proporcional a nuestra capacidad de reciclaje de basuras.
Luego la cosa siguió liándose hasta lo requeteúltimo, que el Gobierno de Canarias le tiene que pagar una pasta a la empresa que pensaba hacer de la puñetera montaña de Tebeto una cantera, o eso dicen ellos, en lugar de un proyecto monumental, como se le ocurrió a uno. La montaña de Tebeto, un lugar perdido en medio de Fuerteventura, tasado y correctamente tasado, que resulta que cuesta una pasta. Una montaña convertida en herramienta política y motivo de declaraciones disparatadas, líos varios y hasta tema de columna radiofónica; es imposible encontrar un símil mejor de la constante tontería en la que nos vemos envueltos.
Las montañas son aburridas. Algunas se pueden subir y bajar, otras pueden ser hasta famosas, pero no hay nada más tonto que mirar montañas. Así que solo podemos darle todo nuestro cariño a los responsables de tasar la puñetera montaña de Tebeto. La montaña de Tebeto está definitivamente gafada. De entrada, nadie quería el proyecto de Tindaya obra del monumental Chillida, a pesar de que era una montaña perdida en Fuerteventura, pero en Canarias somos así, de un ánimo ecológico pejigüera inversamente proporcional a nuestra capacidad de reciclaje de basuras.
Luego la cosa siguió liándose hasta lo requeteúltimo, que el Gobierno de Canarias le tiene que pagar una pasta a la empresa que pensaba hacer de la puñetera montaña de Tebeto una cantera, o eso dicen ellos, en lugar de un proyecto monumental, como se le ocurrió a uno. La montaña de Tebeto, un lugar perdido en medio de Fuerteventura, tasado y correctamente tasado, que resulta que cuesta una pasta. Una montaña convertida en herramienta política y motivo de declaraciones disparatadas, líos varios y hasta tema de columna radiofónica; es imposible encontrar un símil mejor de la constante tontería en la que nos vemos envueltos.
Cuanta paciencia miércoles 9 de septiembre de 2009
Hola, corazones. Inicio la publicación periódica de mis columnas radiofónicas 'Cuanta paciencia', que de lunes a viernes se emiten a partir de las 17:00 horas en el programa 'Roscas y cotufas' del fantástico Kiko Barroso, en CanariasRadio, la Autonómica.
Les pongo la columna del pasado miércoles, luego iré subiendo las del resto de la semana pasada para termianr con la de hoy lunes. Cada día intentaré subir con puntualidad la columna después de su emisión en la radio.
Canarias es una divina tierra inmaculada donde la gente ni hace la caidita de Roma al aire libre ni se emborracha en las grandes celebraciones típicas. Canarias es el nuevo paraíso donde los horteras no van a la playa. En Canarias para ir a la playa te piden al menos una licenciatura, un máster en una universidad extranjera y varias publicaciones en revistas científicas de prestigio. Las celebraciones romeras en Canarias son una gratificante demostración de tipismo, una suerte de gigantesca obra folclórico-musical donde todo el mundo sabe convenientemente qué debe hacer, qué estrofa toca cantarle a la virgen de turno, qué traje debe vertirse y que se debe beber, o mejor, qué se debe no beber.
¿Y qué me dicen de esos parajes virginales, como las dunas de Maspalomas o la playa de Las Gaviotas, donde se organizan animadas tertulias filosóficas en las que se vislumbran las dudas sobre un concepto fundamental, como es la misma idea de Canarias como un todo, un colectivo unido y perfectamente vertebrado que tiene un enemigo común: la televisión?
Bienvenidos al mundo de los reportajes en directo y del todo vale por la audiencia en Televisión, en especial si ese todo es enseñar muslo y pechuga. En la pantalla nos gusta ver lo más escabroso y espectacular, pero no nos gusta ver la parte más escabrosa y espectacular de lo nuestro. Porque si nos dejamos llevar por esos aficionados al rasgamiento de vestiduras que ahora afloran en el Archipieálgo, no hay sexo en la playa de Maspalomas, en las romerías nadie se emborracha ni se droga, qué va, y a las playas canarias solo acuden gentes de elevada catadura moral, intelectual y educativa. Dicen que es mala imagen para estas islas, pero la mala imagen la dan las estadísticas, donde estamos los primeros de lo malo y los últimos de lo bueno, y no cuatro reportajes tontos de televisión.
Les pongo la columna del pasado miércoles, luego iré subiendo las del resto de la semana pasada para termianr con la de hoy lunes. Cada día intentaré subir con puntualidad la columna después de su emisión en la radio.
Canarias es una divina tierra inmaculada donde la gente ni hace la caidita de Roma al aire libre ni se emborracha en las grandes celebraciones típicas. Canarias es el nuevo paraíso donde los horteras no van a la playa. En Canarias para ir a la playa te piden al menos una licenciatura, un máster en una universidad extranjera y varias publicaciones en revistas científicas de prestigio. Las celebraciones romeras en Canarias son una gratificante demostración de tipismo, una suerte de gigantesca obra folclórico-musical donde todo el mundo sabe convenientemente qué debe hacer, qué estrofa toca cantarle a la virgen de turno, qué traje debe vertirse y que se debe beber, o mejor, qué se debe no beber.
¿Y qué me dicen de esos parajes virginales, como las dunas de Maspalomas o la playa de Las Gaviotas, donde se organizan animadas tertulias filosóficas en las que se vislumbran las dudas sobre un concepto fundamental, como es la misma idea de Canarias como un todo, un colectivo unido y perfectamente vertebrado que tiene un enemigo común: la televisión?
Bienvenidos al mundo de los reportajes en directo y del todo vale por la audiencia en Televisión, en especial si ese todo es enseñar muslo y pechuga. En la pantalla nos gusta ver lo más escabroso y espectacular, pero no nos gusta ver la parte más escabrosa y espectacular de lo nuestro. Porque si nos dejamos llevar por esos aficionados al rasgamiento de vestiduras que ahora afloran en el Archipieálgo, no hay sexo en la playa de Maspalomas, en las romerías nadie se emborracha ni se droga, qué va, y a las playas canarias solo acuden gentes de elevada catadura moral, intelectual y educativa. Dicen que es mala imagen para estas islas, pero la mala imagen la dan las estadísticas, donde estamos los primeros de lo malo y los últimos de lo bueno, y no cuatro reportajes tontos de televisión.
domingo, 13 de septiembre de 2009
CATH: la virtud de la diversidad
Vivimos una de las mejores épocas de la música alternativa en Canarias, por no decir la mejor. Eso se lo defiendo a usted en un duelo a espada si hace falta. Jamás tantos proyectos alternativos canarios contaron con tanta proyección exterior, jamás tuvimos artistas de impacto alternativo internacional (sí, El Guincho), y todo eso en un momento en el que veteranos de la escena (Ataúd, Coquillos, Pista Búlgara) saben mantenerse en activo con algo más que dignidad. Pero la mayor virtud actual de sonido macaronésico es la tremenda variedad: salen grupos como setas y salvo algunos repentizadores que todavía le están pillando el truco, todos esos grupo son diferentes, de su mami y de su papi.
La edición de Canarias at the Hotel fue una buena muestra de esa diversidad biológica. Si quizá pecó de algo de falta de riesgo en su programación de grupos nacionales, donde primaron los sonidos del pasado, en la selección regional optaron por el asunto heterogéneo. Esta crónica, volcada en la edición del pasado sábado 12 de septiembre porque el 11 al menda le fue imposible acudir, demuestra la tesis de partida, que para algo el blog, la tesis y la crónica son mías.
Canarias at the Hotel (CATH) es una cita que toma un hotel al asalto y lo llena de actividades diversas: conciertos y sesiones de selectores en la piscina, catas de vinos en un jardín con aderezo de la comida paquistaní del señor Tariq (que si se monta un catering paqui, se forra), toda una planta con habitaciones temáticas dedicadas a exposiciones y a muestras de sellos discográficos, y tres espacios para la música en horario nocturno: conciertos, Honky Tonk (para sesiones más o menos pop, que fue más bien menos) y electrónico. Así lució el decadente hotel Panorámica Garden de Los Realejos en Tenerife. No se puede pedir más para un fin de semana completo pues incluso permitía a los asistentes que lo pagaran alquilar habitación. La oferta era jugosa, y solo la ubicación en fechas, no del todo acertada, y también la lejanía del hotel del área metropolitana de Tenerife, donde se concentra más de la mitad de la población de la isla, evitaron un reventón; pero gente para disfrutar y para hacer ambiente había y de sobra.
Del viernes, las ojeras y sonrisas del mediodía siguiente contaban que fue delirante; todos hablaban del directo trepidante de Los Coronas, grupo al que este comentarista le reconoce la pericia instrumental y el gamberrismo, a la vez que les intenta comprender el por qué de tanta atención y éxito para una banda que no deja de hacer surf instrumental, con todo lo que ello supone (que al cuarto tema esté prácticamente todo dicho). El sábado, las ojeras y sonrisas estaban aún más contentas tras la fantástica cata de vinos canarios comandada por Sergio Santos, el sumiller rockabilly, y su equipo. Luego era cuestión de dejarse caer por la piscina donde Robles y Ledesma, Two Mierda DJ, estábamos en nuestro mano a mano particular, tema uno tema otro, y riéndonos un rato. Pena que nos olvidáramos de comentar los cortes en vivo, que esa era la idea, porque a ingenio no hay quién nos gane… o puede que sí.
La ración de Saturday’s Afternoon Lives la abrió Nicotine Swing, primer ejemplo de que quedan pocos estilos en Canarias que no tengan su referente en grupo: gipsy jazz en un grupo que suena a disco de pizarra, con dos guitarras, contrabajo y acordeón: varios componentes de los excitantes Karlovy Vary en la formación, pericia técnica, repertorio algo obvio en algunas versiones pero sensación de buen rollo y muchas ganas de buscar pareja de baile.
Para la noche, después de que Carlos Gamonal y Oliver Behrmann se inventaran la autopsia de un alien de gominola (los pulmones eran sendos trozos de foie, no se lo pierdan) y de la danza de Roberto Torres, que todo el mundo venía como extasiado, el papelón de abrir directos fue para COMSAT, uno de los grupos vencedores del concurso de bandas del CATH. No había mucha gente y los de Pablo nunca entraron en materia. Lo curioso es que, a pesar de las adversidades, una de las promesas más rimbombantes de la temporada alterativa isleña sonó como un cañón. COMSAT son un ejemplo de cómo mover a tu grupo: curro, llamadas y cuando nadie te hace un concierto, te lo montas tú. Es de los pocos grupos que voluntariamente y sin pedírselo mandó por iniciativa propia su maqueta al programa del menda: ‘Canarias ruido’, algo que dice mucho de COMSAT y sobre todo del pasotismo y la falta de profesionalidad con la que se mueven el 75% de los grupos en Canarias: ¿tiene sentido que un grupo se presente a tocar en un festival donde hay sellos, artistas y promotores de la Península, además de público interesado en tu música, sin una puñetera maqueta encima? Pues por desgracia, esa es la norma.
Cumbia Ebria fueron los triunfadores de la noche: cumbia casposa, corridos, sonidos balcánicos, disparates varios y sobre todo unas insanas ganas de montar el pollo. Seis cafres desde Lanzarote que se lo pasan de muerte sobre el escenario y que igual le regalan una botella del licor al respetable (“La queremos de vuelta, pero vacía”, dijeron) o montan una conga con el público. En algunos momentos suenan trasnochados y se lían bastante con las estructuras de las canciones, pero son excelentes músicos y sobre todo son unos grandísimos payasos (yo le tengo muchísimo respeto al término payaso, me encanta la gente que hace el payaso y este mundo iría mejor si hiciéramos más payasadas). Hacía mucho tiempo que no me reía a carcajadas en un concierto canario por la intención del grupo de hacerme reír, no por su desastre artístico.
Lo de Indier es un hecho casi metafísico: el primer grupo canario con look, como los bautizó Carlos Robles. Pues sí, un grupo que se viste para subir al escenario, acaba el concierto y sale en chándal a tomarse una cerveza. Lo del vestuario fue motivo de debate: ¿dónde se comprarán esa ropa? Este Ledesma concluyó que se la cogieron a sus padres. Indier practican el primer rock progresivo de la segunda mitad de los sesenta, se miran en Jimi Hendrix aunque a veces terminen pareciéndose a Iron Butterfly. Y van vestidos precisamente de eso, como si alguien abriera una cápsula del tiempo fechada en San Francisco, año 1969. Tienden a ser repetitivos pero se notan que están absolutamente convencidos de la contundencia de su propuesta. Al sonido, aunque correcto, le faltó peso y rotundidad. Otra muestra más de diversidad canaria.
La parte fuerte de la noche llegaba con Sex Museum: profesionalidad, sonidazo, actitud, imagen… y pare usted de contar. Uno de los mejores músicos canarios en activo los sentenció al tercer tema: “No todo puede ser actitud, la música siempre debe ser lo más importante”. Rigurosamente cierto, a pesar de su veteranía, dejaron la sensación de que les faltan canciones.
La edición de Canarias at the Hotel fue una buena muestra de esa diversidad biológica. Si quizá pecó de algo de falta de riesgo en su programación de grupos nacionales, donde primaron los sonidos del pasado, en la selección regional optaron por el asunto heterogéneo. Esta crónica, volcada en la edición del pasado sábado 12 de septiembre porque el 11 al menda le fue imposible acudir, demuestra la tesis de partida, que para algo el blog, la tesis y la crónica son mías.
Canarias at the Hotel (CATH) es una cita que toma un hotel al asalto y lo llena de actividades diversas: conciertos y sesiones de selectores en la piscina, catas de vinos en un jardín con aderezo de la comida paquistaní del señor Tariq (que si se monta un catering paqui, se forra), toda una planta con habitaciones temáticas dedicadas a exposiciones y a muestras de sellos discográficos, y tres espacios para la música en horario nocturno: conciertos, Honky Tonk (para sesiones más o menos pop, que fue más bien menos) y electrónico. Así lució el decadente hotel Panorámica Garden de Los Realejos en Tenerife. No se puede pedir más para un fin de semana completo pues incluso permitía a los asistentes que lo pagaran alquilar habitación. La oferta era jugosa, y solo la ubicación en fechas, no del todo acertada, y también la lejanía del hotel del área metropolitana de Tenerife, donde se concentra más de la mitad de la población de la isla, evitaron un reventón; pero gente para disfrutar y para hacer ambiente había y de sobra.
Del viernes, las ojeras y sonrisas del mediodía siguiente contaban que fue delirante; todos hablaban del directo trepidante de Los Coronas, grupo al que este comentarista le reconoce la pericia instrumental y el gamberrismo, a la vez que les intenta comprender el por qué de tanta atención y éxito para una banda que no deja de hacer surf instrumental, con todo lo que ello supone (que al cuarto tema esté prácticamente todo dicho). El sábado, las ojeras y sonrisas estaban aún más contentas tras la fantástica cata de vinos canarios comandada por Sergio Santos, el sumiller rockabilly, y su equipo. Luego era cuestión de dejarse caer por la piscina donde Robles y Ledesma, Two Mierda DJ, estábamos en nuestro mano a mano particular, tema uno tema otro, y riéndonos un rato. Pena que nos olvidáramos de comentar los cortes en vivo, que esa era la idea, porque a ingenio no hay quién nos gane… o puede que sí.
La ración de Saturday’s Afternoon Lives la abrió Nicotine Swing, primer ejemplo de que quedan pocos estilos en Canarias que no tengan su referente en grupo: gipsy jazz en un grupo que suena a disco de pizarra, con dos guitarras, contrabajo y acordeón: varios componentes de los excitantes Karlovy Vary en la formación, pericia técnica, repertorio algo obvio en algunas versiones pero sensación de buen rollo y muchas ganas de buscar pareja de baile.
Para la noche, después de que Carlos Gamonal y Oliver Behrmann se inventaran la autopsia de un alien de gominola (los pulmones eran sendos trozos de foie, no se lo pierdan) y de la danza de Roberto Torres, que todo el mundo venía como extasiado, el papelón de abrir directos fue para COMSAT, uno de los grupos vencedores del concurso de bandas del CATH. No había mucha gente y los de Pablo nunca entraron en materia. Lo curioso es que, a pesar de las adversidades, una de las promesas más rimbombantes de la temporada alterativa isleña sonó como un cañón. COMSAT son un ejemplo de cómo mover a tu grupo: curro, llamadas y cuando nadie te hace un concierto, te lo montas tú. Es de los pocos grupos que voluntariamente y sin pedírselo mandó por iniciativa propia su maqueta al programa del menda: ‘Canarias ruido’, algo que dice mucho de COMSAT y sobre todo del pasotismo y la falta de profesionalidad con la que se mueven el 75% de los grupos en Canarias: ¿tiene sentido que un grupo se presente a tocar en un festival donde hay sellos, artistas y promotores de la Península, además de público interesado en tu música, sin una puñetera maqueta encima? Pues por desgracia, esa es la norma.
Cumbia Ebria fueron los triunfadores de la noche: cumbia casposa, corridos, sonidos balcánicos, disparates varios y sobre todo unas insanas ganas de montar el pollo. Seis cafres desde Lanzarote que se lo pasan de muerte sobre el escenario y que igual le regalan una botella del licor al respetable (“La queremos de vuelta, pero vacía”, dijeron) o montan una conga con el público. En algunos momentos suenan trasnochados y se lían bastante con las estructuras de las canciones, pero son excelentes músicos y sobre todo son unos grandísimos payasos (yo le tengo muchísimo respeto al término payaso, me encanta la gente que hace el payaso y este mundo iría mejor si hiciéramos más payasadas). Hacía mucho tiempo que no me reía a carcajadas en un concierto canario por la intención del grupo de hacerme reír, no por su desastre artístico.
Lo de Indier es un hecho casi metafísico: el primer grupo canario con look, como los bautizó Carlos Robles. Pues sí, un grupo que se viste para subir al escenario, acaba el concierto y sale en chándal a tomarse una cerveza. Lo del vestuario fue motivo de debate: ¿dónde se comprarán esa ropa? Este Ledesma concluyó que se la cogieron a sus padres. Indier practican el primer rock progresivo de la segunda mitad de los sesenta, se miran en Jimi Hendrix aunque a veces terminen pareciéndose a Iron Butterfly. Y van vestidos precisamente de eso, como si alguien abriera una cápsula del tiempo fechada en San Francisco, año 1969. Tienden a ser repetitivos pero se notan que están absolutamente convencidos de la contundencia de su propuesta. Al sonido, aunque correcto, le faltó peso y rotundidad. Otra muestra más de diversidad canaria.
La parte fuerte de la noche llegaba con Sex Museum: profesionalidad, sonidazo, actitud, imagen… y pare usted de contar. Uno de los mejores músicos canarios en activo los sentenció al tercer tema: “No todo puede ser actitud, la música siempre debe ser lo más importante”. Rigurosamente cierto, a pesar de su veteranía, dejaron la sensación de que les faltan canciones.
sábado, 22 de agosto de 2009
Ataúd en La Palma
No le dije antes que quiero retomar la parte que más echo de menos de cuando era periodista de papel: la crónica de conciertos. También extraño la crónica de restaurantes, pero esa es otra historia (algún día hablaré de las durezas de la profesión del cronista gastronómico, algo que a la gente le da mucha risa y a los profesionales del periodismo del comer mucha acidez de estómago). Por eso, como reabro el blog, el blog es mío y publico lo que me da la gana, como todos los blogueros all over the World, vamos con una de crónica musical.
El debate sobre la posibilidad de envejecer dignamente en el rock hace tiempo que está sobreseído. Sí, es posible ese pureteo del rock, siempre que o no existan alternativas a la propuesta pureta y siempre que se mantenga algo más que dignidad y decoro. En el caso de Ataúd Vacante, se dan las dos variables. A pesar del grandioso momento de forma de la música alternativa hecha en Canarias, siguen con la mejor colección de canciones de estas siete islas menguantes. A pesar de que a veces echas de menos la fibrosa juventud de Silver, lo cierto es que Silver ahora está que parece un anuncio de Wistrol; más de una humedeció las bragas el viernes 21 de agosto en la plaza de Santo Domingo en Santa Cruz de La Palma.
Tenía ganas de pegarme el concurso Saperorock entero, sobre todo para ver si otros jurados montan el mismo pollo que los jurados de los que yo formo parte, pero obligaciones que a ustedes se la traen al pairo lo impidieron. De todas maneras, todos los seres humanos consultados coincidieron en que ganaron los mejores, así que eso ocurrió porque este Ledesma no estaba en el jurado y punto pelota.
Ataúd arrancaron con ‘En facturation’ para enganchar con ‘Deslumbrante baby’, ‘Subiremos al cielo’ y empatar con las cafradas proto punks de su primer disco ‘Nichiquitaunamosca’. Era la primera vez que los veía en directo como concierto completo desde su regreso, quitando el miniconcierto del día de la presentación del libro del gran Juanma Pardellas, el día de mi homenaje en vida y el día del Espacio Enter.
Uno estaba ahí mirando mientras repasaba en la memoria los demasiados recuerdos de los grandes conciertos de Ataúd AR (antes del regreso), que si el Viera y Clavijo, que si aquel par de actuaciones en la recordada Ruta 66 con Sito Morales al bajo, que menudo disco que acaba de sacar Sito, por cierto. Mala cosa dejarse arrastrar por eso llamado nostalgia, sobre todo cuando la bruma del recuerdo que impide paladear el presente (toma frase cursi).
Lo cierto es que unos Ataúd fallones, aún fríos y con un sonido un tanto sepulturero tampoco ayudaban a dejarse llevar por la pasión. Pero poco a poco, la maquinaria muestra el nivel de engrase. Temones, sonidazo y actitud, si tampoco es tan difícil ser un buen grupo de rock. Cuando la cosa deja atrás el ritmo galopante de sus primeros tiempos y se abre a los grandes temas de la segunda etapa, era ‘Chorros de amor’, no queda otra que entregarse a la mejor banda de la historia en esta parte de la Macaronesia. Somos pejigueras y seguimos recordando los grandes momentos de otros momentos, pero cuando cantan ‘Flores en tu tumba’ o cuando Carlos Catana hace totalmente suya la primera estrofa de ‘Mi hobby es matar’, ahí se murió la duda, se fue a tomar por saco la nostalgia y queda la cruda realidad. Y encima confirmada por temas recientes como ‘Un verano eterno’, otra demostración más de que la madurez no es un lastre, sino que mejora un producto tan fantástico, laja, enternecedor y definitivo como el de Ataúd Vacante. Hasta el bis descontrolado de ‘En facturation’ y el Fafe muerto de la risa en la rifa final de una guitarra y muchas camisetas, en un gran momento cena-baile, forma parte de la gran anécdota, de la monumental broma, del grandioso montaje del este rock que nos hace muy felices. Mientras tanto, en el resto de Santa Cruz de La Palma, miles de jóvenes bebían con cara de saber mucho sin tener ni puta idea; ellos se lo perdieron.
El debate sobre la posibilidad de envejecer dignamente en el rock hace tiempo que está sobreseído. Sí, es posible ese pureteo del rock, siempre que o no existan alternativas a la propuesta pureta y siempre que se mantenga algo más que dignidad y decoro. En el caso de Ataúd Vacante, se dan las dos variables. A pesar del grandioso momento de forma de la música alternativa hecha en Canarias, siguen con la mejor colección de canciones de estas siete islas menguantes. A pesar de que a veces echas de menos la fibrosa juventud de Silver, lo cierto es que Silver ahora está que parece un anuncio de Wistrol; más de una humedeció las bragas el viernes 21 de agosto en la plaza de Santo Domingo en Santa Cruz de La Palma.
Tenía ganas de pegarme el concurso Saperorock entero, sobre todo para ver si otros jurados montan el mismo pollo que los jurados de los que yo formo parte, pero obligaciones que a ustedes se la traen al pairo lo impidieron. De todas maneras, todos los seres humanos consultados coincidieron en que ganaron los mejores, así que eso ocurrió porque este Ledesma no estaba en el jurado y punto pelota.
Ataúd arrancaron con ‘En facturation’ para enganchar con ‘Deslumbrante baby’, ‘Subiremos al cielo’ y empatar con las cafradas proto punks de su primer disco ‘Nichiquitaunamosca’. Era la primera vez que los veía en directo como concierto completo desde su regreso, quitando el miniconcierto del día de la presentación del libro del gran Juanma Pardellas, el día de mi homenaje en vida y el día del Espacio Enter.
Uno estaba ahí mirando mientras repasaba en la memoria los demasiados recuerdos de los grandes conciertos de Ataúd AR (antes del regreso), que si el Viera y Clavijo, que si aquel par de actuaciones en la recordada Ruta 66 con Sito Morales al bajo, que menudo disco que acaba de sacar Sito, por cierto. Mala cosa dejarse arrastrar por eso llamado nostalgia, sobre todo cuando la bruma del recuerdo que impide paladear el presente (toma frase cursi).
Lo cierto es que unos Ataúd fallones, aún fríos y con un sonido un tanto sepulturero tampoco ayudaban a dejarse llevar por la pasión. Pero poco a poco, la maquinaria muestra el nivel de engrase. Temones, sonidazo y actitud, si tampoco es tan difícil ser un buen grupo de rock. Cuando la cosa deja atrás el ritmo galopante de sus primeros tiempos y se abre a los grandes temas de la segunda etapa, era ‘Chorros de amor’, no queda otra que entregarse a la mejor banda de la historia en esta parte de la Macaronesia. Somos pejigueras y seguimos recordando los grandes momentos de otros momentos, pero cuando cantan ‘Flores en tu tumba’ o cuando Carlos Catana hace totalmente suya la primera estrofa de ‘Mi hobby es matar’, ahí se murió la duda, se fue a tomar por saco la nostalgia y queda la cruda realidad. Y encima confirmada por temas recientes como ‘Un verano eterno’, otra demostración más de que la madurez no es un lastre, sino que mejora un producto tan fantástico, laja, enternecedor y definitivo como el de Ataúd Vacante. Hasta el bis descontrolado de ‘En facturation’ y el Fafe muerto de la risa en la rifa final de una guitarra y muchas camisetas, en un gran momento cena-baile, forma parte de la gran anécdota, de la monumental broma, del grandioso montaje del este rock que nos hace muy felices. Mientras tanto, en el resto de Santa Cruz de La Palma, miles de jóvenes bebían con cara de saber mucho sin tener ni puta idea; ellos se lo perdieron.
jueves, 6 de agosto de 2009
Viva la prensa
Qué fácil es escribir columnas a cascoporro. El hecho de que algunos, como Ricardo Peinadín, lo hagan cada día demuestra que es un oficio de lo más simplón. Se lo digo por experiencia. Otra cosa es hacer columnas buenas porque en esto de la opinión diaria, hay cerebros que jornada a jornada se empeñan en mostrar sus limitaciones intelectuales, un verdadero logro y toda una muestra de valentía.
Miren, medio segundo de lectura de prensa y varias columnas pimpúm.
Rusia denuncia el rearme georgiano (y dos piedras)
La noticia dice que Osetia del Sur solo está reconocida como país independiente por Rusia, lógico, y, tachán tachán, ¡por Nicaragua! Seguro que una pila de kalashnikov fue el precio de ese reconocimiento. Eso lleva a imaginar a la futura república Nivariense decidiendo qué países reconoce y cuáles no, con nuestro ministro de Asuntos Exteriores, que debería ser Luis Morera, al que admiro hasta las tachas por esa manera de cantar tan telúrica. Quién vería a la República Africana de Canarias reconociendo a la República Independiente de Madeira por sus santos cojones.
La trama Gurtel o como coño se escriba según 'El País'. (No pongo enlaces porque hay noticias a cada segundo).
Con una relación detallada de los trajes, americanas y chaqués regalados a cada uno de los políticos valencianos. ¿Les aburre la política? Vamos, si es fantástica. Un presidente de una comunidad autónoma recibe trajes de una trama corrupta a la que se le conceden negocios oficiales en la comunidad donde el caballero bien vestido manda; un presidente que dice que no conoce a un fulano pero sí lo conoce, o sea, que miente como un concejal cualquiera, y un juez colegui del presidente que le evita lahumillación de verse juzgado por totorota. La política es entretenidísima y no sé qué hacen perdiendo el tiempo, corran a afiliarse a un partido.
Luego está lo otro, el enchufe que no fue de Paulino, porque la chica no se dejó. ¿Hay enchufe si el enchufado no consigue el trabajo? Habrá que consultar a la RAE. Ahora, según las transcripciones filtradas por el figura del Torco, un hombre con unas ganas de figureo que ríete de Pipi Estrada, el esfuerzo de Paulino fue como delicado, pero había que decirle a la chica el tema, para que no copiara más que nada y diera al traste con todo el tinglado. Una duda, ¿cuántos de ustedes no han llamado a un conocido para que les consigua algo mejor o más rápido por lo bajini? Pues esto es lo mismo pero en presidencial.
Hiroshima mon amour.
Cada agosto, el mismo rollo con el aniversario de la bomba atómica. "He aprendido a perdonar", dice un superviviente de la tragedia. Vamos, hombre, no me joda con todo el cariño y todos los respetos. La bomba atómica fue lo mejor que le pudo pasar a ese Japón que intenta justificar una guerra en la que se metieron de cabeza. Ellos no perdonan por las tropelías cometidas en China, en Corea y en todas las zonas ocupadas; no perdonan por el maltrato a los prisioneros de guerra; no perdonan por iniciar voluntariamente y contra el derecho internacional una guerra que sí, también la desencadenó la presión de Estados Unidos, pero ellos estaban empeñados en conseguir por la fuerza lo que no querían pagar con yenes: recursos. Pero ellos perdonan porque les tiraron la bomba atómica. Jeta japo. De paso, como siempre conviene recordar que muchas de las noches de bombardeo de los B-29 contra las ciudades de Japón con armamento incendiario, causaron más víctimas que los ataques a Hiroshima y Nagasaki. Pero claro, para saber eso hay que leerse un par de libros y no es plan. Mientras, el próximo agosto asistiremos al mismo rollito de ver los japoneses con mucho sentimiento decir que "perdonan".
Homenaje a las Trece Rosas por dos
Un homenaje y dos actos, uno convocado por el PSOE y otro por el Partido Comunista, no se vayan a juntar, por favor. La monserga de la izquierda, los pesados de la izquierda y lo difícil que es poner de acuerdo a unas gentes que solo ven su lado inamovible de la vida. Y lo de las Trece Rosa, otra puñetera injusticia en un mundo que te cansa de tanto tocarte los cojones.
Y eso, solo hasta la primera página de Opinión de 'El País'. No me dirán ustedes que no es fácil hacer columnas cada día, si te lo dan hecho.
Miren, medio segundo de lectura de prensa y varias columnas pimpúm.
Rusia denuncia el rearme georgiano (y dos piedras)
La noticia dice que Osetia del Sur solo está reconocida como país independiente por Rusia, lógico, y, tachán tachán, ¡por Nicaragua! Seguro que una pila de kalashnikov fue el precio de ese reconocimiento. Eso lleva a imaginar a la futura república Nivariense decidiendo qué países reconoce y cuáles no, con nuestro ministro de Asuntos Exteriores, que debería ser Luis Morera, al que admiro hasta las tachas por esa manera de cantar tan telúrica. Quién vería a la República Africana de Canarias reconociendo a la República Independiente de Madeira por sus santos cojones.
La trama Gurtel o como coño se escriba según 'El País'. (No pongo enlaces porque hay noticias a cada segundo).
Con una relación detallada de los trajes, americanas y chaqués regalados a cada uno de los políticos valencianos. ¿Les aburre la política? Vamos, si es fantástica. Un presidente de una comunidad autónoma recibe trajes de una trama corrupta a la que se le conceden negocios oficiales en la comunidad donde el caballero bien vestido manda; un presidente que dice que no conoce a un fulano pero sí lo conoce, o sea, que miente como un concejal cualquiera, y un juez colegui del presidente que le evita lahumillación de verse juzgado por totorota. La política es entretenidísima y no sé qué hacen perdiendo el tiempo, corran a afiliarse a un partido.
Luego está lo otro, el enchufe que no fue de Paulino, porque la chica no se dejó. ¿Hay enchufe si el enchufado no consigue el trabajo? Habrá que consultar a la RAE. Ahora, según las transcripciones filtradas por el figura del Torco, un hombre con unas ganas de figureo que ríete de Pipi Estrada, el esfuerzo de Paulino fue como delicado, pero había que decirle a la chica el tema, para que no copiara más que nada y diera al traste con todo el tinglado. Una duda, ¿cuántos de ustedes no han llamado a un conocido para que les consigua algo mejor o más rápido por lo bajini? Pues esto es lo mismo pero en presidencial.
Hiroshima mon amour.
Cada agosto, el mismo rollo con el aniversario de la bomba atómica. "He aprendido a perdonar", dice un superviviente de la tragedia. Vamos, hombre, no me joda con todo el cariño y todos los respetos. La bomba atómica fue lo mejor que le pudo pasar a ese Japón que intenta justificar una guerra en la que se metieron de cabeza. Ellos no perdonan por las tropelías cometidas en China, en Corea y en todas las zonas ocupadas; no perdonan por el maltrato a los prisioneros de guerra; no perdonan por iniciar voluntariamente y contra el derecho internacional una guerra que sí, también la desencadenó la presión de Estados Unidos, pero ellos estaban empeñados en conseguir por la fuerza lo que no querían pagar con yenes: recursos. Pero ellos perdonan porque les tiraron la bomba atómica. Jeta japo. De paso, como siempre conviene recordar que muchas de las noches de bombardeo de los B-29 contra las ciudades de Japón con armamento incendiario, causaron más víctimas que los ataques a Hiroshima y Nagasaki. Pero claro, para saber eso hay que leerse un par de libros y no es plan. Mientras, el próximo agosto asistiremos al mismo rollito de ver los japoneses con mucho sentimiento decir que "perdonan".
Homenaje a las Trece Rosas por dos
Un homenaje y dos actos, uno convocado por el PSOE y otro por el Partido Comunista, no se vayan a juntar, por favor. La monserga de la izquierda, los pesados de la izquierda y lo difícil que es poner de acuerdo a unas gentes que solo ven su lado inamovible de la vida. Y lo de las Trece Rosa, otra puñetera injusticia en un mundo que te cansa de tanto tocarte los cojones.
Y eso, solo hasta la primera página de Opinión de 'El País'. No me dirán ustedes que no es fácil hacer columnas cada día, si te lo dan hecho.
martes, 4 de agosto de 2009
Medios aéreos
En este año de casi retiro opinador he visto cosas que o las pongo en un libro o se perderán: he visto a firmas respetables hacer el ridículo, he visto a periodistas que engañan para conseguir sus informaciones, he visto que eso de contrastar es una tontería porque el contraste a lo mejor liquida la información que le interesa a tu medio, o sea, con la información interesada que beneficia sus intereses, no sé si me explico. Si toda filtración es interesada, no te cuento con las informaciones.
El asunto es que todos sabemos de prácticamente todo. Y claro, cuando te pasas a trabajar en una de las fuentes de polémica e información, te das cuenta de las clamorosas meteduras de pata de la peña, que se lanza a largar sin tener ni pajolera idea. Con lo fácil que es llamar por teléfono o mandar un correíto…
Por eso llevo toda la semana partiéndome el ojete con lo del incendio en La Palma, no porque se queme la isla, a pesar de que un amigo palmero emigrado diga que se lo merece y que, como mejor opción, se podría engañar a los estadounidenses para que prueben la bomba H en La Palma. El tema de La Palma es peliagudo y quien mejor lo puede explicar es un palmero emigrado y crítico con su isla. El problema de La Palma se reduce a que la mayor parte de los palmeros son insoportables, uyloquehedicho.
Lo que causa risa del incendio palmero es el tema de “los medios aéreos”. Debe existir una relación entre la visualización de un hecho y el creerse capaz de opinar sobre ese hecho. Con la tele llevo ejemplos a cascoporro durante este año, la gente la ve y se cree que la conoce, pero nada de nada. Con el incendio igual, la gente ve el frente de fuego y confía en sus posibilidades neuronales, pero no se entera. Todos piden más medios aéreos, e incluso se ponen a hacer cábalas sobre si en vez de gastar tanto dinero en tal cosa, se gastara en hidroaviones, seguro que los incendios serían de risa en Canarias. Los técnicos, cuando los dejan, te lo dicen claro: los medios aéreos no sirven para nada una vez que el concierto está descontrolado. En realidad, los medios aéreos se emplean más con fines propagandísticos y porque quedan muy bien por la tele y en las fotos de prensa. Pero el gasto que suponen sería más sensato aplicarlo en medios más efectivo, o sea, un señor con una guataca y una sierra mecánica.
Y ante el nivel de romanticismo que se despliega en Canarias ante cada incendio forestal, nos quedamos con ese simpático investigador de la Universidad de Las Palmas que dice que no solo hay que quemar el monte, sino que es hasta sano que se pegue fuego. Cuando los guanches, que no tenían “medios aéreos”, si se pegaba fuego el monte, ardía la isla entera. Pues eso.
El asunto es que todos sabemos de prácticamente todo. Y claro, cuando te pasas a trabajar en una de las fuentes de polémica e información, te das cuenta de las clamorosas meteduras de pata de la peña, que se lanza a largar sin tener ni pajolera idea. Con lo fácil que es llamar por teléfono o mandar un correíto…
Por eso llevo toda la semana partiéndome el ojete con lo del incendio en La Palma, no porque se queme la isla, a pesar de que un amigo palmero emigrado diga que se lo merece y que, como mejor opción, se podría engañar a los estadounidenses para que prueben la bomba H en La Palma. El tema de La Palma es peliagudo y quien mejor lo puede explicar es un palmero emigrado y crítico con su isla. El problema de La Palma se reduce a que la mayor parte de los palmeros son insoportables, uyloquehedicho.
Lo que causa risa del incendio palmero es el tema de “los medios aéreos”. Debe existir una relación entre la visualización de un hecho y el creerse capaz de opinar sobre ese hecho. Con la tele llevo ejemplos a cascoporro durante este año, la gente la ve y se cree que la conoce, pero nada de nada. Con el incendio igual, la gente ve el frente de fuego y confía en sus posibilidades neuronales, pero no se entera. Todos piden más medios aéreos, e incluso se ponen a hacer cábalas sobre si en vez de gastar tanto dinero en tal cosa, se gastara en hidroaviones, seguro que los incendios serían de risa en Canarias. Los técnicos, cuando los dejan, te lo dicen claro: los medios aéreos no sirven para nada una vez que el concierto está descontrolado. En realidad, los medios aéreos se emplean más con fines propagandísticos y porque quedan muy bien por la tele y en las fotos de prensa. Pero el gasto que suponen sería más sensato aplicarlo en medios más efectivo, o sea, un señor con una guataca y una sierra mecánica.
Y ante el nivel de romanticismo que se despliega en Canarias ante cada incendio forestal, nos quedamos con ese simpático investigador de la Universidad de Las Palmas que dice que no solo hay que quemar el monte, sino que es hasta sano que se pegue fuego. Cuando los guanches, que no tenían “medios aéreos”, si se pegaba fuego el monte, ardía la isla entera. Pues eso.
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