viernes, 30 de octubre de 2009

Jaloguén

Cuánta paciencia, jueves 29 de octubre de 2009

El debate entre las tradiciones canarias y el tema del Halloween es un lote de cuidado. Si usted escucha la opinión común, resulta que todos y cada uno de los canarios cumple escrupulosamente con los ritos habituales de la víspera de todos los santos, una fecha tan religiosa que, como prácticamente todas las de la religión católica, tiene influencias paganas.

En Canarias nos encanta esta versión sesgada y bastante tonta de la tradición. En nombre de la tradición no hacen más que cometerse disparates, mientras que se coge un cacho determinado de la historia, el que nos da más gustirrinín, y se convierte en el referente definitivo de la canariedad. Así, una yunta de bueyes es de lo más canario, pero no lo es un coche tuneado. A los antropólogos les encantan estos debates porque demuestran lo poco que se sabe de todo, sobre todo de antropología.

Heredamos tradiciones por el mero hecho de que nos dicen que esto o aquello se tiene que hacer así, mientras que lo otro no se debe de hacer así. Por el camino de esta defensa irreflexiva, olvidamos que lo mejor es informar para preservar, que lo más idiota que se puede hacer es mantenerse en un inmovilismo arcaico sin justificación, en una herencia de ritos de otros tiempos que ocultan los ritos actuales, con una sociedad totalmente diferente e interconectada.

Mientras tanto, un número importante dedicará la noche de la víspera al rito más aceptado, que es dormir, o dormirla.

El rollo es quejarse

Cuánta paciencia, miércoles 28 de octubre de 2009

En la tele sale el reportaje de un señor recogiendo castañas y se queja por las pocas lluvias. Pero si fueran muchas, también se quejaría de lo excesivo del agua. El rollo es quejarse y con esto de la crisis, la gente se queja que no veas. El otro día se podía leer en un periódico tinerfeño el caso de un señor que emplea una máquina de oxígeno. El señor exigía otra máquina porque la que tenía hacía mucho ruido. La máquina está en camino, pero el señor exigía, insisto, exigía, que llegara más rápido. Cualquier lector serio y con criterio no podía dejar de pensar en las condiciones que llevaron a este sujeto a la condición de necesitar una máquina de oxígeno.

El señor del oxígeno y el buscador de castañas son perfectos ejemplos de una práctica desgraciadamente común entre muchos ciudadanos modernos, que confunden estado con sobreprotección. En lugar de buscar oportunidades propias y trabajarse el futuro, muchos optan por el eterno subvencionismo y que la institución de turno me lo pague todo. Hemos erigido un sistema absurdo donde todo el mundo está convencido de que lo suyo necesita de subvención y apoyo, sin hacer el más mínimo ejercicio de análisis. Así, se apoya hasta el infinito al plátano canario por no sé qué asuntos de las señas de identidad, manteniendo un mercado artificioso en medio de unas organizaciones agrarias de funcionamiento a cual más irregular.

Y si vienen problemas, pues no se preocupen, que como siempre llegará la institución de turna a soltar dinero, y si no lo sueltan les montamos una manifestación o denunciamos el caso en cualquier medio de comunicación, porque siempre existirán periodistas con ganas de creerse la liturgia del pobre desatendido. A todas estas, llegan los cabildos y dicen que no van a devolver nada, y de paso piden un poco de dinero más. A ver si acabamos con esta filosofía del pedigüeño y nos dedicamos más a hacer que a pedir.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Objetividad jajá

Cuánta paciencia, martes 27 de octubre de 2009

Hace falta ser gafe, ni la presencia de cien jóvenes canarios, vástagos de esta tierra con obesidad mórbida, pudo evitar el cierre de McDonald’s en Islandia. Fue llegar la Canarias insurgente vestida de naranja y empezar la definitiva caída de la isla de los 300.000 habitantes. Si cierra McDonald’s, échate a correr, como para pensar en irte de vacaciones a Canarias.

La impresión que da con esta campaña de la Consejería de Rita es similar al tema de Freixenet: que hablen de uno, aunque sea de cualquier manera. El problema de la campaña de los jóvenes embajadores es que se habla, pero solo en Canarias, así que mal enfocada la polémica. Y el problema de la polémica es que, mira tú qué despiste, a la consejería de Turismo no se le ocurrió otra cosa que dejar fuera de la lista de periodistas invitados a un par de periódicos y otro par de webs. Claro, los medios no invitados se dedican ahora a rajar contra la campaña, mientras que los medios invitados escribieron crónicas que iban de lo absurdo a lo entrañable, siempre con ese rejillo de justificar una campaña que no entiende nadie, quizá porque la explicaron muy mal. Está en todos los manuales de la promoción periodística: lo mejor siempre es invitar a los periodistas de viaje con todo pago.

La impresión general que queda con el affaire islandés es la de siempre: buenas ideas sobre el papel se quedan en desastres en la práctica. Llevar a cien jóvenes canarios a Islandia tiene un efecto más de botellón que de promoción. Gastar tanto en estos tiempos de recogimientos está mal visto, sobre todo si usted gasta en unos y se olvida de otros, porque la otra parte del manual de promoción periodística dice que la publicidad acababa con todas las objetividades. No hace falta ir a tanto, a veces simplemente invitar a un periodista puede liquidar toda una línea editorial. Para que se fíen ustedes de los medios de comunicación.

martes, 27 de octubre de 2009

Robe desde arriba

Cuánta paciencia jueves 22 de octubre de 2009

Hay crímenes y crímenes. Igual que no es lo mismo apellidarse de una manera que de otra. En cuanto a los crímenes, la escala del delito y sobre todo el espacio del delito son parejos a la pena que se impute. Un ejemplo: si usted roba varios millones de euros de una fundación cultural, pero luego dice que se arrepiente, pues resulta que el juez de turno lo puede dejar libre en espera de juicio.

Esto da un montón de ideas, pero demuestra algo que sabíamos de siempre, que el tema no es robar un banco, sino robar el banco de otra manera. Si usted entra con amenazas, quizá portando un arma, que las armas siempre se portan, lo más seguro es que no salga de la cárcel en una buena temporada. Ahí está el fallo, el banco no hay que robarlo desde abajo, sino desde arriba. Es más complicado, porque de alguna manera tiene que entrar usted en la junta directiva o en el consejo de turno. Ahí es más fácil robar. Lo interesante es que luego reserve una parte de lo robado para esconder lo que roba, para todo ese famoso entramado financiero que oculta las ganancias ilegales. De paso, reserve otra parte del dinero para un buen equipo de abogados que prolongue todo lo que pueda las causas penales.

Hay un problema con todo esto, y es el estómago necesario para afrontar el robo, sobre todo cuando usted se apellida Millet y roba de manera descarada el dinero que muchas personas e instituciones pusieron en tus manos para hacer cultura, no para hacerte millonario. A veces da la sensación de que el problema de la corrupción no es que exista, sino que los corruptos escapan con demasiada alegría.

Naranjita Rita

Cuánta paciencia, miércoles 21 de octubre de 2009

¿Cuál es el color de Canarias? Quizá el de las siete estrellas verdes, quizá el blanco, azul y amarillo de la bandera, quizá el gris cemento y el negro piche…Oigan, parece una tontería, pero esto de los símbolos regionales tiene más intríngulis de lo que parece. Miren el himno, que para decidirlo se reunió una comisión que finalmente escogió una canción de cuna a la que puso letra un timplista, el mundo al revés. O el lío que se organizó cuando la nueva imagen del Gobierno de Canarias quitó los famosos canes del escudo, que resulta que los canes siguen en el escudo, y son asexuados, cosa rara, mientras que en el primoroso diseño no hay perritos.

Pues la respuesta al color de Canarias la tiene Rita Martín, insuperable consejera de Turismo del Gobierno de Canarias que tiene puntos de conexión con el consejero de Empleo, pues cada uno ejerce en campos donde les queda menos tema por ejercer, una con menos turismo, otro con menos empleo.

Según la genial campaña de promoción externa, el color de canarias es, cuidadín cuidadín, el naranja. Así van vestidos un montón de jovenzuelos canarios, no sabemos si también los periodistas que cubren el tingladillo, allá en Reykiavik, capital de Islandia. La idea es montar una especie de charanga para atraer turismo islandés. Como bien aporta hoy Alfonso González Jerez en su columna para ‘Diario de Avisos’, Islandia vive en una bancarrota total por culpa de la disparatada crisis financiera. Ahora les pedimos que se gasten una pasta en venir a Canarias. Lo peor es lo otro, que los islandeses se piensen que los canarios somos unos seres humanos vestidos de naranja con ganas de hacer el ridículo de manera constante. El tópico cambia, de aplatanados a alocados totorotas, y naranjitas. Yo me borro.

miércoles, 21 de octubre de 2009

La cola del hambre

Cuánta paciencia, martes 20 de octubre de 2009

Pues resulta que ahora van a quitarle el pan de la boca a los periodistas. Les explico. Si hay algo que tira hoy en día en las redacciones es contar estas historias de parados, mostrando esas colas en las oficinas y esas historias de familias que no tienen que llevarse a la boca. En muchos casos son historias ciertas, pero en otros casos, la gente viviría fantásticamente encadenando pagas y subsidios. Qué le vamos a hacer, la vida es así, está llena de dobleces y aunque a los periodistas nos encanten las historias de penuria y pobreza, la realidad es bastante más plana.

Pues eso se acaba, chicos, porque el ministerio de Trabajo resulta que acaba de descubrir que existe la internete y va a montar una web donde la gente haga sus trámites y no tenga que despertarse a las seis y media de la mañana para hacer una cola en la oficina de turno para que la atiendan a las diez, y sin un mal cortado en el estómago. Les confieso que hasta el otro día, uno pensaba que las administraciones públicas no ponen sus principales gestiones en Internet simplemente para no encontrarse con la papeleta de tener que echar a algo así como un millón de empleados públicos a la calle. Pero resulta que no, que poco a poco lo van descubriendo, casi a patadas en la boca. Usted puede pedir créditos, hacer transferencias, comprar billetes de avión, sacarse incluso tarjetas de embarque, ligar con la peña y cambiarle la enciclopedia de la segunda guerra mundial por un casco de marine usado en Guadalcanal a un señor de Oregón, Estados Unidos. Pero usted no puede sacarse un certificado de residencia corriente y moliente en la web de turno del ayuntamiento de turno, salvo contadas excepciones, o simplemente llevar adelante unas gestiones elementales.

Es lógico, el gran ejército de los funcionarios necesita ocupaciones, y su ocupación es mover papeles para todas partes. En pleno siglo XXI, cuando todo empieza a ser virtual, nos mantenemos estancados como un país adicto a la burocracia, al subsidio, y a la historia lacrimógena de la cola del paro. Pero oigan, parece que todo eso se va acabando. Ya era hora.

lunes, 19 de octubre de 2009

Ese antiguo braguetazo

Cuánta paciencia, viernes 16 de octubre de 2009.

Les confieso que la ministra Garmendia me gustaba, quizá por esa mezcla de inteligencia científica, físico vaporoso y pendientes en las orejas de pija de ciudad, de esas pijas a las que todos los botarates de clase media, como el que suscribe, nos encantaría ligarnos. Ahora que sé que la ministra Garmendia tiene perras, pero un montón de perras, me gusta más todavía porque sublima ese ideal del pijoaparte, del matado que desea ascender en la escala social y económica gracias a sus habilidades para el ligoteo. Parece que el bragetazo ya no se lleva, o que está demasiado extendida la técnica del acuerdo prematrimonial.

No tachen de machista a este comentarista por su comentario de partida. La alternativa con posibles en el consejo de ministros es Rubalcaba o Miguel Sebastián, que menuda pinta. El resto, pues van algo más ajustados de patrimonio hasta llegar a la ministra Bibiana Aído la incomprendida, la que más cuadraría en este paciente por edad, siempre que mi señora me dejara. Les decía que el braguetazo parece fuera de moda, pero no, porque resulta que los ministros con posibles dicen que buena parte del patrimonio que lucen, que es bastante, procede de herencias, esas cosas que de pibes sabíamos que existían porque lo leíamos en los colorines.

Tonterías aparte, lo que da una cierta risa es la pequeña polémica sobre el patrimonio de los ministros, sobre todo con la condición de miembros de un partido que se dice socialista. Mucho despiste es lo que hay, no solo por la condición de millonarios con posibles de los ministros, algunos de ellos, como el caso de Cristina Garmendia, por su condición de empresaria, sino con un hecho fundamental: lo curioso no es que tengan dinero, lo llamativo es que por ahora no tenemos con qué comparar. Cuando aflore el patrimonio de un futuro gobierno del PP, hacemos cuentas. Por cierto, no estaría de más que todos los políticos mostraran claro cuál es su patrimonio y de paso, que tuvieran todos el teléfono pinchado, para estar más tranquilitos, ellos y nosotros.