martes, 2 de marzo de 2010

Hágase concejal

Cuánta paciencia, jueves 25 de febrero de 2010

Aquí estamos, a vueltas con lo de ayer, o sea, con la conveniencia de la congruencia: El político que estaba en una comisión de seguridad vial juzgado por conducir borracho, el cura que se ofrecía como prostituto pero sin caer en el sadomaso, y hoy nuevo capítulo con los gastos de los políticos con cargo electo.

Dicen que José Bono, presidente del Congreso, se reunió con varios directivos de prensa para que redujeran las críticas sobre los sueldos y gastos de los diputados porque la gente ya los estaba insultando por la calle. Lógico, la gente no tiene curro y comprueba que la casta política dispone de demasiados privilegios que no cuadran con el nivel de trabajo de esos representantes. Por ejemplo, el diputado pillado borracho, resulta que otro diputado que pertenece a la comisión de seguridad vial dijo que a este que se chocó con un coche medio pedo lo veía poco por la comisión.

Ahora tenemos en Canarias otra polémica montada con los gastos de una concejal de Santa Cruz de Tenerife, que se mandó varios viajes a Madrid con el gasto un poco disparado y el objetivo un poco difuso. Y digo yo, ¿hay que enfadarse por esto? En esta sociedad moderna, una persona corriente y moliente solo tiene una manera de llevar una vida de lujo y esplendor, y es hacerse político y conseguir un cargo público. Ahí aparecen los viajes en primera y las noches de hotel en Madrid a cargo de la caja municipal, con cenas opíparas incluidas. En circunstancias normales, y con el sueldo medio canario por encima de los 1.200 euros, todos nosotros deberíamos ahorrar todo el año y parte del otro para hacer frente a un viaje de estas características, pero un político se lo marca porque así, porque él lo vale, y lo mejor es que todos podemos hacerlo, todos podemos aspirar a eso, a ser concejal y viajar de muerte. Bueno, también podemos trabajar mucho, ser emprendedores, tener una buena idea, un poco de suerte y dar con la fórmula para lograr dinero, de manera legal, por nuestros propios medios, pero chicos, eso es muy cansado.

El diputado borracho y cura puto

Cuánta paciencia, miércoles 24 de febrero de 2010

Hay que ver con eso de la moral, últimamente no damos una con la moral. Está el famoso párroco de Noez y Totanés, que se gastó el dinero del cepillo pues ya no se sabe en qué, que si en prostitutas, que si en líneas eróticas, que todavía existe eso, el cura famoso que incluso se ofrecía para prostituto para parejas, con foto incluida, menudo párroco. En fin, es lo de siempre, la iglesia se afana tanto en vender su irrealidad que no para de tropezarse con los golpes de la verdadera realidad. A lo mejor el día en que alguna iglesia intente comprender más al ser humano que imponerle una serie de moralinas baratas, llegaremos a algún lado.

Luego resulta que el presidente de las Nuevas Generaciones del PP, que también es vocal del comité de Seguridad Vial del Congreso, tuvo un accidente el otro día a las siete de la mañana del viernes porque iba borracho en la muy repija calle Serrano de Madrid, que menuda calle fue a escoger el muchacho. Pues les digo lo mismo: los partidos políticos se esfuerzan tanto en vender ciertas cosas que cuando hacen lo contrario, dan bastante risa y mucha pena. Así tenemos a partidos que se dicen nacionalistas que prefieren contratar primero a empresas de fuera de su adorada patria para ciertos trabajos regionales. Tenemos a partidos que se dicen socialistas apretandole las clavijas a los trabajadores para ver hasta dónde pueden llegar, tenemos a partidos que dicen defender la rectitud, el trabajo y la familia mandados por una legión de divorciados y tal y cual.

La conclusión es que, a estas alturas, ya va siendo hora de que caigan las grande verdades y que nos vayamos adaptando a la realidad tal y como es, esa realidad que podemos ir modificando poco a poco, no a trompicones, pero sobre todo esa realidad que por desgracia nunca es como nosotros queremos que sea, sino todo lo contrario. Así evitaremos caer en las redes de la incongruencia.

El vago como ejemplo

Cuánta paciencia, martes 23 de febrero de 2010

El sistema moderno de ayudas en un país democrático avanzado está preparado para todo, menos para los vagos. Vamos a ver, un vago con habilidad y con ganas de informarse sobre las diferentes ayudas que puede recibir, si se lo propone y tiene unas necesidades vitales mínimas, puede vivir del cuento casi toda su vida. Miren en Alemania, el caso de Arno Dúbel, lleva 36 años en el paro viviendo de las ayudas del estado germánico, y bastante orgulloso. Se hizo famoso en 2004 cuando celebró una fiesta por su trigésimo aniversario como parado. Por más que las oficinas de empleo alemanas le buscan un trabajo, el caballero no dura, se pone malo, es lo que por Canarias llamamos un flojo, un tipo sin sangre, y orgulloso de serlo.

En cualquier país civilizado abundan los especímenes así; en Canarias los tenemos a espuertas con una actitud similar, enganchan tal paga con tal otra, trabajan lo mínimo para garantizarse el desempleo y lo mínimo para asegurarse de que jamás les renovarán el contrato, y viven tan ricamente, en casa de sus padres y con lo suficiente para unas cervezas y unos cigarritos el viernes por la noche. No solo lo hacen, sino que te lo dicen.

Por eso digo que cualquier estado de derecho, a pesar del capitalismo que nos invade, tiene que buscar mecanismos que den un espacio para estos vagos, para esta gente floja cuyo fin en la vida no es trabajar, sino todo lo contrario. Es complicado, porque habría que buscarles un medio de vida sin que los currantes, que con nuestros impuestos pagamos sus vicios, sintamos que hacemos un poco el ridículo al mirar las retenciones de la nómina. Podríamos liquidarlos en un campo de concentración o al estilo Mossad, pero la sociedad no puede prescindir de estas personas, porque siempre hará falta alguien para dar la tabarra desde una barra del bar, para dar indicaciones a los obreros en las obras y para contar con ese amigo que puede salir de marcha cualquier día de la semana. Y sobre todo, necesitamos esas personas para darnos cuenta de que todo este rollo de trabajar y trabajar, a lo mejor es una gran mentira.

Cuatro te busca la pilila

Cuánta paciencia, lunes 22 de febrero de 2010

El mirón mirado, bienvenidos a la televisión basura. La mejor manera de detectar televisión basura, y cualquier forma de periodismo basura, es que hable de un tema que uno conoce. Por ejemplo, los carnavales, en concreto los carnavales de Santa Cruz de Tenerife. Un chapucero y tendencioso reportaje, por llamarlo de alguna manera, de la cadena Cuatro, mostró un compendio de lo que ellos llaman “la otra cara de los Carnavales”. El revuelo que se causa es importante, pero no es ingenuo. En cualquier fiesta multitudinaria hay drogas, hay sexo de aquí te pillo aquí te mato, hay vacilón y gente afectada por el vacilón. Si eso lo coges y lo pegas todo seguido, te sale lo que sale, que es una interpretación torpe e interesada.

Algunos ven en la chapuza de Cuatro una maniobra para atacar al carnaval de Santa Cruz de Tenerife. No se equivoquen, la única maniobra de Cuatro es la de rascar audiencia. La semana pasada, se hacía público un reportaje en un medio digital sobre cómo la parrilla de Cuatro se está llenando de sexo, sexo y más sexo, con un poquito de droga, si puede ser, detrás de esas puñeteras décimas de share. La Sexta se les acerca y están de los nervios, así que recurren al todo por la audiencia, en definitiva, aunque por el camino caiga la poca dignidad que le queda al periodismo y acaben con el prestigio de una fiesta que se esfuerza por venderse como segura y ejemplar.

Como bien decía un comentario en Internet, los carnavales no son una convención de Pocoyó, no, es cierto, pero de eso a poner en fila india una colección de imágenes conseguidas de manera poco profesional y hasta ilegal, con la bendita cámara oculta, va un trecho que solo se recorre si lo que se busca es sacar cuota de pantalla. Lo mejor del reportaje, el escándalo con los mirones del parque García Sanabria, o sea, el vouyeur asustado con el vouyeur mientras se lo muestra a otros vouyeurs, los que están detrás de la pantalla entre muertos de la risa e indignados.

Todos con Marichalar

Cuánta paciencia, jueves 11 de febrero de 2010.

Lo que está ocurriendo con Jaime de Marichalar no tiene nombre. En cualquier país serio, en cualquier democracia exigente, se pedirían responsabilidades por el maltrato público a este caballerete.

Primero lo quitan de todas las fotos oficiales porque se divorcia de la Infanta de Limón, luego le retiran el título nobiliario, conde de no sé qué, en una fantástica demostración de lo que hay que hacer en España para convertirse en noble, que no es otra cosa que dar un braguetazo. Hay instituciones insostenibles que en cada decisión demuestran su condición absurda, en España tenemos dos de ellas: monarquía e iglesia, dos de los más antiguas.

Lo siguiente para el señor Marichalar fue que le retiraron la estatua de cera del museo de Madrid. Hay pocas cosas más espeluznantes que un museo de cera, hasta el punto de que se hizo una película de serie B al respecto que ahora es objeto de culto, ‘Los crímenes del museo de cera’. Todas las figuras de cera son más feas que los originales, salvo en el caso de Marichalar, que salió favorecido, y lo raro es que no haya elevado una queja porque le quiten la estatua donde sale guapo.

Pero toda esta sucesión de agravios sin respuesta tiene un inicio, un punto de partida que muestra las grandes exigencias que tu patria, eso en lo que se sustentan las monarquías. El primer abuso cometido con el señor Marichalar fue conseguir que se casara con la Infanta Elena, oigan, eso sí que fue duro.

El escáner de las pelotas

Cuánta paciencia, miércoles 10 de febrero de 2010

Jolín con la seguridad en los aeropuertos. Lo último, resulta que un guarida de seguridad del Aeropuerto de Gran Canaria se dedicó a usar las cámaras de vigilancia para centrarse sobre todo en las zonas de las nalgas y los pectorales de las pasajeras. El caballero se dedicó a recopilar el material en varios archivos. Cuando nos decían que cada vez estábamos más controlados, no alcanzábamos a ver que el control llegaba a esto, a que una persona esté calibrando si tu culo, con perdón, merece quedar registrado para la posteridad en los archivos particulares de un vigilante demasiado aburrido como para vigilar.

Justo ayer les contaba que uno de los últimos etarras detenidos cayó a lo CSI, porque lo pillaron las cámaras de un gran centro de ferretería. Imaginen que en lugar de grabar al etarra de marras, que por cierto tenía muy mala cara, el vigilante de turno se pusiera a seguir a otra persona con mejor cuerpito. No tendíamos detenidos. Este despiste de los vigilantes puede explicar también que una persona se subiera a un avión con una bomba metida en los calzoncillos, o que los aviones del 11-S fueran secuestrados por unos simples cutres, como los que vienen en cualquier caja de herramientas. Mientras a usted le tocan las narices por una botellita de agua o por un cortaúñas, el tema es tocar las narices, pero cuando les parece.

Ahora resulta que van a poner esos escáners horribles donde aparecemos como si fuéramos un espíritu con michelines, y todo el mundo parece tan tranquilo porque, en fin, por la seguridad, que sea bienvenido todo. No se preocupen que lo próximo será la exploración anal, para ello solo nos falta que un al qaedo de turno se meta una bomba por salva sea la parte. Mientras tanto, nos preocupa mucho que un segurita aburrido se dedique a grabar escotes, pero nos parece fantástico que nos hagan pasar por un escáner en el que salimos horribles. A ver si trazamos de manera más clara la frontera entre vergüenza propia y seguridad colectiva.

La roja de ETA

Cuánta paciencia, martes 9 de febrero de 2010

Qué peligro las redes sociales. Acaban de detener a un portero de discoteca por violar a una menor en una de estas redes sociales, lo que dice bien poco de los porteros de discoteca, uno de los colectivos con más poder y menos analizados de este país. Una de las grandes frustraciones de la juventud es enfrentarse con los porteros de discoteca y con su habilidad para dejar pasar o no según le dé. Con la edad, o dejas de salir, o los porteros te ven cara de que vas a gastar dinero o, lo que es mejor, resulta que al final terminas conociendo a los porteros y los dueños, y que no te pille un divorcio con esa agenda de amigos, que te dejas del hígado en tanto local nocturno.

El otro peligro de las redes sociales, y de ese control al que estamos sometidos por otra parte. Una de las presuntas etarras detenidas recientemente resulta que hasta tenía perfil en FaceBook, con su nombre y todo. Mira tú. Y a otro de los etarras lo pillaron porque dejó una factura de unas alcayatas con fecha y todo. La policía miró en las cámaras de seguridad del centro comercial en cuestión y pilló la identidad del caballero.

Conclusión, malos tiempos para ser cualquier tipo de terrorista que no sea el suicida. Que se lo digan a la ETA, que no hace más que ver cómo caen sus comandos y cómo no hay manera de conseguir terroristas más o menos decentes. Los relatos de los tropiezos y fallos de los últimos detenidos por pertenecer, presuntamente, a la banda terrorista, darían bastante risa si no hablara sobre unos sujetos capaces de matar para mantener sus vanas ideas. Los etarras de ahora son bastante torpes, y esas torpezas se recogen en Internet y en las cámaras de seguridad. Conclusión, malos tiempos para ser topres, te pillan al momento, o te montan un grupo en FaceBook.