viernes 13 de julio de 2007

Maná no mana

iba a titular esto "Maná me la mama", pero me pareció un punto basto.
En fin, que me quedo con esa impresión tras soportar una hora justa del concierto de Maná. Los mexicanos son los grandes embaucadores del stadium rock. Incluso, como tantos otros figurines, ocultan sus carencias ante un ejercicio de pirotecnica, efectos visuales y pantallas de leds que al final se convierten en lo realmente importante del concierto. La música queda por debajo del espectáculo.
Uno corre el temor de ir en contra de la opinión de las casi 40.000 personas que, dice la organización y me lo creo, abarrotaron el estadio Heliodoro Rodríguez López el jueves 12 de julio, pero tampoco es plan de ponerse más basto recordando el famoso refrán de las moscas y su pasión por la mierda.
Cuando asisto a estos actos de mesianismo colectivo, me reafirmo en mi idea de que, en música, prefiero ser un pesado elitista que un simplón convencido.
Maná, en definitiva, me parece una puta mierda de grupo: repetitivo, pretencioso, demagógico, exagerado, en absoluto inspirado y que se camela al público con la típica canción que se resume en "no soy nada sin tu amor", una gilipollez como la copa de un pino. ("La mejor relación de amor es la que vives contigo", Carrie Bradshaw, viva el egocentrismo).
Confieso que durante la hora de concierto que aguanté (dicen que el asunto acabó a las dos horas y media, y luego ellos pretenden que lo soportemos), sentí deseos homicidas y suicidas. Deseé que el miembro del grupo que escribió una tontería de canción sobre que tú me salvaste del infierno, pues en realidad cayera en el infierno. Deseé que Fher se sacara un ojo con una cuerda de guitarra rota. Deseé que el set de batería se viniera abajo en medio del insufrible solo de percusión de diez minutos. Al bajo de Maná le deseé que buscara otro grupo, porque el pibe se nota un montón que está hasta los cojones. Es el único que tiene cara de inteligente y que no hace morisquetas durante la actuación. Se limita a tocar a lo Bill Wyman, con cara de palo. Al guitarra también se le nota algo que pasaba por ahí, pero bueno, es el guaperillas de la banda.
En fin, que si en alguno de sus momentos orgiásticos se hubiera hundido el escenario, mi aplauso habría sido estruendoso.
Ahora me tocará hacer una crónica para el periódico, pero creo que seré ético y lo dejaré en una columna de opinión, por un mínimo de honradez con el público y con esta profesión. No tengo el cuerpo para hacer la crónica de un grupo tan nauseabundo ni de un concierto tan pésimo.

Espero que los Maná no manen más. Y a ver con qué gracia nos sorprenden en nuestra ración de "concierto masivo latino" para el próximo año en el Heliodoro. Puestos a comparar, habría sido la otra cara de la misma moneda ponernos en el mismo sitio a Fito y Calamaro. Cualquier cosa, incluso Dover, antes que estos coñazo de Maná.


miércoles 30 de mayo de 2007

Hola, chatis

Mucho tiempo fuera de aquí, disculpas y al grano.

Muchos temas sobre los que hablar, primero, el canguelo.

Noto nervios, miedo, estupor y cobardía entre aquellos que llevan demasiado tiempo beneficiándose de la hegemonía de ATI en Tenerife, hegemonía que se termina, si vieron los resultados de las elecciones del domingo. Periodistas que todavía no se pronuncian sobre lo ocurrido (por una vez, me pregunto qué opinará, de verdad y sin billetes, Andrés Chaves del principio del fin de esta Coalición Canaria), periodistas que lanzan llamadas al pánico (la petición de José Rodríguez Ramírez de soberanía para Canarias, con capital en Santa Cruz de Tenerife obviamente, no es un delirio, es puro pánico), políticos a los que se les nota terror, como a casi todos los de Coalición Canaria. La cara del mismo Miguel Zerolo en la noche electoral era más la de un derrotado que la de un ganador.
Un amigo me comentó el mismo lunes que, a pesar de que los resultados de Coalición podrían parecer hasta buenos en Tenerife, les espera una legislatura durísima. Tiene toda la razón, sin mayoría absoluta afronta Zerolo cuatro años con el tema de las Teresitas aún atravesado, Melchior, un Cabildo sencillamente devastado por culpa del tranvía, artilugio sobre el que hay muchísimas dudas por su futuro funcionamiento, y todo eso, con Santiago Pérez al frente, político obsesivo, tecnócrata (en el sentido de que se las sabe todas y no se le escapa una) y contumaz donde los haya.
Además, Zerolo sabe de nuevo que su victoria es pírrica. Si en Santa Cruz solo votó el 49,71 por ciento del electorado y él recibió el 35,21 por ciento de esos votos, en realidad solo le votó el 17,38 por ciento del censo de la capital. Menos legitimación democrática para proclamarse vencedor, imposible.
De la abstención hablaremos otro día, porque tantos años de hegemonía de ATI en Tenerife dejan una Isla desinteresada por la democracia y apenas participativa. Fracaso también para movimentos como Sí se puede, pues apenas registraron el impacto de tanta movilización social. Pero ese fracaso es de todas las izquierdas, incapacitadas por su obsesión ideológica en presentar una propuesta común y cohesionada a un electorado que se movilizaría a las segundas de cambio.
ATI está nerviosa y sabe que vienen días complicados. No lo tiene fácil, a pesar de que esta legislatura será de inauguración contínua en Santa Cruz de Tenerife (vía del barranco, plaza de España y tal y cual), la misma línea que llevó a Ana Oramas a la mayoría absoluta en La Laguna.
Oramas, por cierto, que empieza a demostrar que es de esa clase de políticos que muestran su cara oculta justo cuando alcanzan un resultado hegemónico, tipo Aznar. La visita al Cristo de La Laguna para agradecer los resultados es un detalle más interesante que folclórico, muestra parte de lo que hay dentro de esa cabecita rubia, y empieza a preocupar.
¿Juan Carlos Alemán? Tiene lo que se merece, fue desleal durante la campaña y no puso al partido a funcionar a tope en estas elecciones. Muchos son los socialistas que se preguntan por los resultados que habrían sacado, tanto en Tenerife como en Santa Cruz, de tener al partido trabajando al cien por cien y, sobre todo, con candidatos que hicieran ese trabajo. Alemán fracasó y no dice ni mu, deja que Javier Abreu se lleve la culpa. Debería, si tuviera un mínimo de dignidad, dimitir, porque ya van dos elecciones perdidas: llevó al PSOE a sus peores resultados en el Parlamento de Canarias en 2003 y al fracaso socialista en La Laguna el domingo. ¿Qué más espera? El PSOE en Tenerife necesita rennovación, algo que por supuesto no le va a dar Rodríguez Fraga, contento en su feudo de Adeje pero incapaz de resolver los problemas del partido (¿qué hizo durante la crisis en Santa Cruz?). ¿El futuro? Son muchos los que miran a Candelaria, pero no por la virgen sino por su alcalde: Gumersindo tiene esos elementos para ser el futuro del PSOE en Tenerife: carisma, capacidad de diálogo, fortaleza y un respaldo por su eficaz gestión en el municipio. Además, se lleva bien con Plasencia, lo que para los dos es un puntazo.
Buff, y na más. Quería escribir de la tele canaria, de la colección de trapisondas, deslealtades y puñaladas que, al final, deja la víctima de siempre: el currito de abajo, pero eso quedará para otro momento.

sábado 21 de abril de 2007

Divinidad

Tras cuatro años y pico, por fin veo en la sala sinfónica del Auditorio a un artista que ni es un flamenquito para todos, ni un rosano ni un Sabina. O sea, que por fin uno de esos alternativos entra en el Auditorio y en la sala grande. Me parece que es el primero, si no me falla la memoria.
Cuatro años para esto, claro, porque ahora nos ponemos a recordar el desorbitado gasto para la obra y lo poco que se pensó en que el Auditorio necesitaba... estoooo, ¿cómo se llama eso? ¡Sí, una programación!
Pero como el tema iba de tener un edificio emblemático para que vinieran a grabar anuncios en Tenerife, pues que dentro del Auditorio hubiera algo era lo de menos. Ya ensaya allí la Sinfónica, así que de aquí a siglo y medio, amortizamos el edificio.
De todas maneras, me trago todas mis críticas después de ver a Nick Cave esta noche en el Auditorio. Impresionante, un trozo de divinidad en forma de música. ¡Y solo por 40 euros! Cultura para todos
(Yo, como soy de los pocos o el único que hace reseñas de conciertos en esta provincia, me acredito, pero aún así me parece un disparate los 40 euros de entrada).
Y ayer Public Enemy, más baratos, pero con poco público para ser Public Enemy, una nueva decepción con la audiencia isleña, pero es lo que somos y eso es lo que hay.

Por cierto y a modo de posdata. Algunos políticos áticos está cayendo en el craso error de comparar las críticas que recibió el Auditorio antes de su inauguración con las que ahora le dedican al tranvía. Mejor callarse porque las dos obras son un calco: de justificación difusa, con presupuestos descontrolados vaya a saber usted por qué, con enchufismo en sus listados de personal, con finalización chapucera y con una utilidad que ya se verá, sin contar su vinculación preelectoral (¿cómo se las arreglarán estos para hacer coincidir el fin de las obras siempre con la época preelectoral?). El Auditorio era necesario, pero para hacer algo dentro de él. Ahora, insisto, si tuvimos que esperar cuatro años para un Nick Cave, bien esperados que están. Que no pierdan la maña.

viernes 13 de abril de 2007

¡Requeteguau!

Queda ya claro que si no comes carne de periodista, ya ni eres perro ni nada de nada, ni comes perro ni qué sé yo.

¿Andrés González de Chaves del Cristo Osuna es periodista? Puede que alguna vez lo fuera. En realidad cada vez está más lejos de esa denominación. Ahora es un comentarista que a diario modula sus opiniones según los extractos de ingresos en sus (imagino que múltiples) cuentas corrientes. Eso lo sabe todo el mundo con dos dedos de frente y lo propaga a los cuatro vientos el mismo experiodista.
El experiodista está ya en la edad de pasar de todo, en cualquier momento pasará de sí mismo... Bueno, prácticamente ya lo está haciendo.
Resulta que, él, amigo confeso de Miguel Zerolo (¿tendrán alguna relación sus amistades con los extractos?), grabó una cuña publicitaria a favor de Ángel Llanos, el "próximo alcalde de Santa Cruz" (el otro día, en un sarao, Ángel Llanos me vino a saludar, es uno de los momentos más divertidos de mi vida, la confirmación de eso que siempre dice mi mujer con respecto a las relaciones entre periodistas y políticos: "Aunque parezca al contrario, y nos esforcemos en que parezca lo contrario, nos necesitan más ellos a nosotros que nosotros a ellos").

Ayer jueves, el propio experiodista intentó como pudo solventar el desaguisado en que se metió por mirar tanto sus extractos y tan poco las cuatro reglas de esta profesión por la que gana cuartos a espuertas. Miren en el enlace.

http://www.eldia.es/2007-04-12/criterios/criterios7.htm

Miguelito el Policía, en el foro de Caspa Canaria, colgó un fabuloso corte de voz donde se escucha la cuña y luego el mismo experiodista critica a Ángel Llanos. Riánse un rato.

http://rapidshare.com/files/25239773/novotporangel.mp3.html

Entre una cosa y otra, el pobre experiodista va cavando su propia tumba, porque mira que se comentó el asunto ayer en los corrillos. Con este personaje y con tantos otros, tipo Vargas me sube la Billirubina, el asunto es sencillo: ¿hablan bien de alguien?, miraron el extracto; ¿hablan mal de alguien?, es que no estaba en el extracto o se metió con alguien que sí estaba en el extracto. Ellos, más que en un estrato económico, viven en un extracto bancario.

¿Por qué me preocupa este asunto tanto? Porque aún soy un periodista novato que le tiene un pisco de cariño a esta profesión. Porque considero que el periodista debe manejarse con responsabilidad dentro de un mundo cada vez más saturado de basura. Porque, a pesar de las risas, en el fondo me parte el alma ver a todo este atajo de cantamañanas impresentables moviendo la antorcha de la verdad en un beneficio que palpan a cada extracto.

Déjenlos como unos payasitos, no les hagan ni caso porque, ¿todavía hay alguien que les haga caso?

Son la basura de la basura, y cada vez se molestan menos en dismularlo.

miércoles 14 de marzo de 2007

El perro y eso 2

Más casos con el periodismo o eso en la picota de la actualidad.

Matonismo
Es propio de las personas poco inteligentes arremeter contra los demás con el tono del matón chulito que sabe más por viejo que por sabio. Resulta que ante la repulsiva propuesta de que a José Rodríguez Ramírez, director-editor del periódico El Día, le concedan el Premio Canarias de Comunicación, un grupo de alumnos de la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Laguna está recogiendo firmas en franca oposición a una medida delirante.
Andrés Chaves, que creo que una vez fue periodista y ahora va de escritor, escribió una columna hablando del asunto hace unos días. Como es obvio, elogió a quien ahora le paga, aunque hace años le decía de todo menos bonito. De paso le lanzó el típico mensaje sobrado contra los alumnos anti Don Pepito. Además de mostrar un nerviosismo que no viene al caso, Chaves ejerció de buen periodista, o mejor, ejerció del periodismo que mejor le sale: cantar afinado según de donde sople el dinero. Lo que pasa es a veces ese dinero le fluye con espontaneidad y otras veces fuerza la máquina el caballero, ese gran ejemplo de opinión independiente al que ya solo creen los cuatro despistados que no se enteran de cómo se las gasta este tipo.
Esperemos que ni José Rodríguez ni Andrés Chaves rocen siquiera un premio como el Canarias de Comunicación. Pero en las Islas Murphy todo es posible.

Nepotismo
El delirante caso del teatro Pérez Galdos y su jefatura de prensa. Por si no lo saben, resulta que hace semanas la dirección del teatro, encabezada por Rafael Nebot (quien fuera responsable de poner en órbita el Festival de Música de Canarias), escogió a la periodista Luisa del Rosario como responsable de su área de prensa. Luisa cumple con el tópico de "profesional de reconocido prestigio", por eso se la escogió para el cargo, por su currículo, por su acreditada experiencia en la información cultural en el periódico Canarias 7, porque debe de ser buena (no tengo la suerte de conocerla). Empieza a trabajar el día 1 de marzo, pero apenas dos semanas después la destituyen para colocar en su lugar a otra periodista: Teresa Cruz, sin experiencia que se sepa en información cultural, que no se presentó a la plaza y, curioso detalle, esposa de Larry Álvarez, vicepresidente del Cabildo de Gran Canaria, fiel escudero de José Manuel Soria, que no es gran caballero, por cierto.
Por suerte, las reacciones son raudas, desde la Unión de Profesionales de la Comunicación de Canarias hasta diversos medios. Ahora queda ver si la franca oposición de este claro ejemplo de nepotismo tiene algún impacto. Es otra muestra más de cómo se maneja esa clase política caciquil que considera que la política está a su servicio, y no al contrario. Es un ejemplo más de qué en un país donde los mediocres arribistas sin mayor talento se dedican a la política, lo normal es que intenten exprimir todo lo que puedan las ventajas de la política.
Uno mira los currículos y las capacidades de buena parte de la clase política actual y se estremece. Con estos perfiles, pero sobre todo con estas cabezas, es normal que luego se cometan disparates como el del Pérez Galdós.
¿Hasta dónde llegarán? Por ahora hasta donde les dejemos, en mayo tenemos una cita, pero una cita para hacer algo, porque no hacer nada también les favorece.

martes 13 de marzo de 2007

El perro y eso

Uno, que se mueve en los medios de comunicación, muchas veces se tropieza con el típico periodista veterano en activo (de los que quedan cada vez menos, la tentación de los gabinetes es muy fuerte) que le dice eso de: "Perro no come carne de perro". Es una vieja sentencia que viene a decir que los periodistas no deben criticar a otros periodistas, al menos públicamente. Siempre discrepo porque considero que son los propios medios y los mismos periodistas quienes deben cumplir la función de control y crítica del gremio. Somos quienes mejor conocemos este trabajo y quienes más podemos aportar.

Por eso, en la actualidad reciente de Canarias hay varios hechos de carácter informativo reseñable.

Cerdán
El nombramiento de Daniel Cerdán, para el común de los mortales mínimamente informado, es una aberración, pero una aberración ineludible. Es una aberración porque suena extraño que se nombre a un viceconsejero de comunicación como director de la Televisión Canaria, pero es que los ejemplos de otras comunidades tampoco son buenos. El asunto es que Cerdán era la única y la peor solución posible. A pocos meses de las elecciones, ningún periodista cabal aceptaría un cargo en el que sabe que no durará más allá de mayo.
El tema no es Cerdán sino el modelo. Como en España todos los partidos en el poder emplean las televisiones públicas en su beneficio, deberíamos ir hacia la ultrarregulación de la información política en plan BBC. En plan que si Coalición Canaria sale tanto, pues el PP y el PSOE salen otro tanto en proporción de su representación política. Es irreal, pero es la única manera de evitar manipulaciones y llamadas a los informativos de las televisiones para que saquen tal cosa y tal otra, como se producen todos los días.
A Cerdán no le queda otra que lidiar con una Televisión que sigue sin encontrar su modelo, un modelo que debería ser apostar e impulsar el talento local, contar lo que aquí ocurre y de la manera de aquí, pero sin chabacanería ni cutrerismo.

Morir de éxito
La promoción de los viajes del Diario de Avisos empezó como una buena idea y terminó como un ejemplo de cómo no se deben hacer las cosas. Por desgracia, los periódicos deben recurrir a este tipo de inventos para vender ejemplares, aunque luego esos periódicos terminen en la papelera una vez que se recortan los cupones. Varias veces me he llevado gratis diarios nacionales en mi kiosco habitual porque la gente se queda con la promoción y ni siquiera ojea el periódico. La culpa es de una sociedad que se mueve en una especie de analfabetismo práctico. Pero parte de la culpa es de la prensa, que no sabe elaborar contenidos atractivos, buscar noticias diferentes, darle protagonismo a la gente en lugar de a los políticos, dar con lo que está debajo, informar y formar, escudriñar y no quedarse con la rueda de prensa y la nota del gabinete.
En lugar de hacer buenos periódicos, nos esforzamos en hacer buenas promociones.
El problema es cuando todo se plantea mal. El Diario murió de éxito; se vio ante una enorme demanda de periódicos y no fue capaz de calibrar que, de vender más periódicos con más cupones, pues más gente reclamaría su viaje. Se amplió la promoción un domingo para decir al miércoles siguiente que ya no quedaban plazas. Además, se cometió el imperdonable error de no numerar los cupones, con lo que cualquier persona se compraba un día los quince periódicos para sacar los quince cupones que necesitaba para su viaje, y santas pascuas.
El resultado está claro. Le va a costar mucho a este periódico recuperarse del impacto negativo que sobre su imagen tiene el descrédito generado por una campaña mal gestionada. Dudo que ganara lectores con esta iniciativa, e incluso los de muchos los habituales del Diario, que no pudieron comprarlo durante la promoción, han dejado de adquirir el que era su periódico de referencia.
Lo bueno, como siempre, es extraer reflexiones y sobre todo mirar hacia una obv¡edad: la manera de vender periódicos es hacer buenos periódicos. Por desgracia, hoy en día la manera de vender periódicos es hacer buenas promociones y conseguir "colar" periódicos en taxis, instituciones públicas, empresas, aviones y demás. Estamos ante una crisis de la prensa mucho más grave de lo que la mayoría se piensa, y el caso de esta promoción es solo un síntoma más.

La crisis en general del periodismo incide sobre todo en los periodistas. Los buenos periodistas están confinados en cargos de responsabilidad sin apenas impacto en el día a día de la información. Los nuevos periodistas dejan bastante que desear, apenas se distinguen de un asalariado cualquiera de cualquier otra profesión. Les falta espíritu crítico, ganas de hacer una prensa diferente que supere la imposición de los gabinetes de prensa. Les falta sobre todo hacer el periodismo que a ellos les gustaría leer porque ni siquiera son consumidores críticos de prensa. Y esto le viene bien a los empresarios de los medios, que tendrán profesionales dóciles a su servicio, y sobre todo a los poderes, que contarán con periodistas que no les meterán en muchos problemas.

El reducto y la solución está en internet, sí y no. Sí cuando se plantea como un medio de comunicación más, igual de profesional y responsable que el resto de los medios. No cuando se abusa de la libertad que supone la Red. Periodista no es cualquiera que opina, periodista es el que sabe qué contar, cómo contarlo y a quién contarlo. La falta de profesionalidad lleva a la irresponsabilidad.

lunes 26 de febrero de 2007

Misantropía

En el concierto de Gilberto Gil de anoche casi puede la misantropía con el disfrute de un recital antológico.

Sería por el cansancio post carnavalero, cansancio de marchas y cansancio de polémicas, pero este de aquí estuvo un buen rato bufando por el extraño comportamiento que se extiende entre el público que asiste a un concierto de música popular.

Dejo de lado el tema de que la audiencia cante, y más si es el propio músico quien lo solicita, como así ocurrió. Allá él si quiere darse ese baño de egocentrismo y también de emoción. Los conciertos no son karaokes. Para escuchar a mi vecino de butaca, mejor lo invito a unos vinos en La Matanza.

El mosqueo viene por otras cosas. Primero por esa costumbre de gritar la canción de TÚ quieres escuchar en los interludios entre tema y tema. Esta manía desembocó en dos momentos, un triste y otro jocoso. El primero fue cuando, ante los gritos, el propio Gil pidió, con algo de pena: "¡Déjenme seguir!". El segundo fue cuando un despistado del público -seguramente uno de esos que, de manera inexplicable, se levanta en medio del concierto, obliga a que se levante a su vez toda su fila, y sale del recinto no se sabe muy bien a qué-, el colgado éste digo que va y le pide un tema ¡que Gilberto ya había cantado! El verdadero bis.

Luego están los aplausos al comienzo de esa canción que TÚ estabas esperando y que impide escuchar precisamente esos primeros compases de esa canción. Si tanto te gusta y tanto esperabas ese tema, ¿a qué viene cargártelo con unos aplausos que solo vienen a corroborar TU buen gusto? Pero bueno, en una audiencia acostumbrada a cantar cuando nadie lo pide, es normal que también aplaudan cuando no viene al caso.

Y por fin está el desembarco de la tecnología chorra en el mundo del concierto en recintos cerrados. ¿Qué es mejor, llevarse de recuerdo en la memoria un concierto que seguiste paso a paso con atención, o quedarte con una foto espantosa sacada con el móvil o una imagen patética tomada con una cámara digital? Delante de mi butaca, una chica se pega tres canciones trasteando con una cámara. ¿Para qué pagó la entrada, para aprender cómo funciona su aparatejo digital? Además, cualquier persona con dos conocimientos de fotografía sabe que emplear un flash en las condiciones de oscuridad de un auditorio, además de por la lejanía del escenario, es una tontería. Todas las cámaras actuales traen la opción de tomar fotos sin flash. El fotógrafo oficial del Auditorio toma fotos sin flash. Al principio del concierto un mensaje grabado te dice que no tomes fotos con flash. En esto llegas TÚ, ¡y tomas las fotos con flash!

En fin, por suerte estaba delante un Gilberto Gil enorme que se mandó más de dos horas de concierto, repasando sus grandes canciones, revisando versiones deliciosas, recuperando su música más combativa, hablando lo justo y bien (aunque se olvidó de su pulido castellano a la hora de concierto); un gran concierto que ni siquiera los domingueros de la música pudieron machacar.

Todo esto se arreglaría con dos asuntos: buena educación y evitar el egoísmo que nos atenaza y que nos obliga a pensar sólo en nosotros, en nuestro buen gusto y lo guapos que somos... Y en que le tenemos que enseñar a todos las fotos birriosas que tomamos en el concierto para decir que sí, estuve allí.

En fin.