Cuánta paciencia, miércoles 28 de abril de 2010
El problema de la energía magnética es que no se ve, tampoco se siente. Eso de los campos de energía, las ondas, como no lo ves ni lo sientes, pues tampoco puedes discutir si existen o no. Te dicen que el móvil, la tele y la radio a pilas funcionan gracias a esas ondas electro (ojo) magnéticas y tú te lo tienes que creer. Ahora sabemos qué es el sol y por qué sale todas las mañanas. Pero hace milenios, ante la duda, nuestros antepasados se inventaron esa cosa llamada dios. Dios es una respuesta rápida. Tengo una hija de cinco años que el otro día se disparó con la gran pregunta: “Papi, si el hombre viene de otro hombre, entonces ¿quién fue el primer hombre?”. Toma ya. Le tocó a la madre la pregunteja, menos mal, y tuvo que retrotraerse hasta las amebas. Si eres creyente, dices que el hombre es una creación de Dios y ya está.
Tres cuartos de lo mismo con las ondas electromagnéticas y el magnetismo en general. Como no se palpan y ven, son como el nuevo dios. Te dicen que tienes el cuerpo con el magnetismo desequilibrado y que una pulsera te lo reequilibra gracias a un holograma que encierra una frecuencia. Un holograma que encierra una frecuencia, lo bastante técnico como para ser verdad, o como para ser mentira. Total, que por treintaypico euros usted puede tener ese holograma con frecuencia. Dicen que fabricar la pulsera que lo alberga apenas cuesta un euro, menudo beneficio.
Ahora varias instituciones y organismos empiezan a advertir contra la pulsera de marras, solución que empeora el asunto. Junto a la charlatanería y la inverosimilitud científica, tenemos la tentación de lo prohibido. Las pulseras ya eran un éxito porque un montón de personas con dinero de sobra y con educación científica de falta necesita de cualquier chorrada para que su vida tenga un mejor equilibrio. El otro grupo era inamovible, el que ante las nuevas pulseras se acordaba de miles de remedios similares que entran y salen del momento histórico, como la famosa agua imantada o aquellas pulseras con dos bolas feas como ellas solas. Mientras tanto, mantenemos intacta nuestra capacidad para que nos cuelen cualquier moto.
jueves, 29 de abril de 2010
miércoles, 28 de abril de 2010
La importancia de lo importante
Cuánta paciencia, martes 27 de abril de 2010
¿Cuál es el valor de la democracia, de vivir en un país que se dice libre y respetuoso con las minorías y con las diferencias? El valor principal de semejante sistema está en dejar claras las cosas realmente importantes. Por ejemplo, en el fantástico debate organizado sobre la joven que quiere ir a clase con un velo. Una ocasión fantástica para sacar de paseo al racista y al intransigente que llevamos dentro, también a la falsa concepción de que laicismo es imposición, cuando laicismo debe ser siempre respeto.
No conviene perder la claridad sobre esto: el verdadero debate es si tiene lógica que por una inepta norma local de un instituto, no se deje a una joven ir con un elemento que ella considera como identificativo de su cultura, su religión o su forma de ser. Parece que es más importante mantener una mentirosa pero inocua versión del laicismo, cuando en realidad lo que se oculta es un racismo sin medida. No, lo realmente importante es preservar la libertad del individuo y su capacidad para hacer lo que estime conveniente. Las prohibiciones deben ser las justas, las que demande la realidad social. No entiendo qué fin puede tener prohibir que una niña lleve velo, pañuelo, gorra, falda a cuadros, tatuajes, piercings o lo que le apetezca al aula de un colegio público, sea símbolo religioso, elemento de una tribu urbana o una simple demostración de la sana intención adolescente de provocar.
Los que hablan de respeto de ciertas costumbres, deberían mirar las fotos de sus bisabuelas, de riguroso negro y cubiertas con pañuelos, y luego darse un paseo por las estanterías de los supermercados para encontrarse con cuscús, leche de coco y yuca. Las costumbres no son una irrealidad inamovible, un “nosotros somos así y si no te gusta, te cambias de país”, las costumbres son una imagen que muta gracias a las personas, pero en esencia las costumbre deben llegar hasta la libertad de la persona, hacia el respeto a todos y hacia una sociedad que se preocupe más con lo que pierde que con lo que gana en según qué debates.
¿Cuál es el valor de la democracia, de vivir en un país que se dice libre y respetuoso con las minorías y con las diferencias? El valor principal de semejante sistema está en dejar claras las cosas realmente importantes. Por ejemplo, en el fantástico debate organizado sobre la joven que quiere ir a clase con un velo. Una ocasión fantástica para sacar de paseo al racista y al intransigente que llevamos dentro, también a la falsa concepción de que laicismo es imposición, cuando laicismo debe ser siempre respeto.
No conviene perder la claridad sobre esto: el verdadero debate es si tiene lógica que por una inepta norma local de un instituto, no se deje a una joven ir con un elemento que ella considera como identificativo de su cultura, su religión o su forma de ser. Parece que es más importante mantener una mentirosa pero inocua versión del laicismo, cuando en realidad lo que se oculta es un racismo sin medida. No, lo realmente importante es preservar la libertad del individuo y su capacidad para hacer lo que estime conveniente. Las prohibiciones deben ser las justas, las que demande la realidad social. No entiendo qué fin puede tener prohibir que una niña lleve velo, pañuelo, gorra, falda a cuadros, tatuajes, piercings o lo que le apetezca al aula de un colegio público, sea símbolo religioso, elemento de una tribu urbana o una simple demostración de la sana intención adolescente de provocar.
Los que hablan de respeto de ciertas costumbres, deberían mirar las fotos de sus bisabuelas, de riguroso negro y cubiertas con pañuelos, y luego darse un paseo por las estanterías de los supermercados para encontrarse con cuscús, leche de coco y yuca. Las costumbres no son una irrealidad inamovible, un “nosotros somos así y si no te gusta, te cambias de país”, las costumbres son una imagen que muta gracias a las personas, pero en esencia las costumbre deben llegar hasta la libertad de la persona, hacia el respeto a todos y hacia una sociedad que se preocupe más con lo que pierde que con lo que gana en según qué debates.
martes, 27 de abril de 2010
Ese saludo nazi
Cuánta paciencia, lunes 26 de abril de 2010
Samaranch, menuda figura. Su muerte lleva a un debate curioso. Y no me refiero a su pasado fascista y a su crecimiento en los ámbitos del franquismo, porque eso es historia. Sino a otra cosa. Dicen que entre los logros del fallecido está el poner al deporte español en el mapa. En todas las cenas de este fin de semana se repitió la misma letanía, que si el COI, que si las olimpiadas de Barcelona, que si el deporte español en el mapa. En todas esas conversaciones, alguno con ganas de tocar las narices respondió al tema ese del deporte español universal con un, “bueno, ¿y qué?”. Difícil respuesta para una pregunta tan puñetera.
Pero no estaría de más el preguntarse si todo ese dinero y esfuerzo que se gastan en deporte, en promocionar el deporte, en subvencionar al deporte de alta competición, si todo eso fuera para otras cosas, qué sería de este país tan maltratado. Y hay algo más especial, ¿qué haríamos con todo el tiempo ahorrado en seguir la competición deportiva de turno? No, no nos hagan pensar demasiado. El problema del deporte en sí no es que exista, sino que poco a poco va canibalizando otros ámbitos de la vida digamos que normal. ¿No les da a ustedes la sensación de que el nivel del debate político se asemeja más a la línea editorial del ‘Marca’ de turno, y que las previsibles posiciones de la prensa generalista según su orientación y filiación económica son tan aburridas como las portadas de los rotativos deportivos de Madrid y Barcelona?
En lugar de dejar al deporte como algo anecdótico en cualquier sociedad que se tenga por avanzada, porque el deporte es una chorrada mayúscula, ocurre todo lo contrario, que todo se hace deportivo pero en el peor sentido del término. Todo es ganar o perder, rivalidad a ultranza y debates interminables sobre temas absolutamente idiotas, como ese de la niña que quiere llevar velo a la escuela. Se empieza quitando velos y pasado mañana se pide que no se pinten los labios de negro. Que cada cual haga lo que le venga en gana con su cuerpo, siempre y cuando respete los límites del cuerpo de los demás. Y sobre el deporte, este fin de semana se podía leer una entrevista magnífica con Humberto Eco. El italiano decía: “Odio el deporte, los deportistas se deberían matar entre ellos”. Él lo dice mejor, y sobre todo, él es Humberto Eco.
Samaranch, menuda figura. Su muerte lleva a un debate curioso. Y no me refiero a su pasado fascista y a su crecimiento en los ámbitos del franquismo, porque eso es historia. Sino a otra cosa. Dicen que entre los logros del fallecido está el poner al deporte español en el mapa. En todas las cenas de este fin de semana se repitió la misma letanía, que si el COI, que si las olimpiadas de Barcelona, que si el deporte español en el mapa. En todas esas conversaciones, alguno con ganas de tocar las narices respondió al tema ese del deporte español universal con un, “bueno, ¿y qué?”. Difícil respuesta para una pregunta tan puñetera.
Pero no estaría de más el preguntarse si todo ese dinero y esfuerzo que se gastan en deporte, en promocionar el deporte, en subvencionar al deporte de alta competición, si todo eso fuera para otras cosas, qué sería de este país tan maltratado. Y hay algo más especial, ¿qué haríamos con todo el tiempo ahorrado en seguir la competición deportiva de turno? No, no nos hagan pensar demasiado. El problema del deporte en sí no es que exista, sino que poco a poco va canibalizando otros ámbitos de la vida digamos que normal. ¿No les da a ustedes la sensación de que el nivel del debate político se asemeja más a la línea editorial del ‘Marca’ de turno, y que las previsibles posiciones de la prensa generalista según su orientación y filiación económica son tan aburridas como las portadas de los rotativos deportivos de Madrid y Barcelona?
En lugar de dejar al deporte como algo anecdótico en cualquier sociedad que se tenga por avanzada, porque el deporte es una chorrada mayúscula, ocurre todo lo contrario, que todo se hace deportivo pero en el peor sentido del término. Todo es ganar o perder, rivalidad a ultranza y debates interminables sobre temas absolutamente idiotas, como ese de la niña que quiere llevar velo a la escuela. Se empieza quitando velos y pasado mañana se pide que no se pinten los labios de negro. Que cada cual haga lo que le venga en gana con su cuerpo, siempre y cuando respete los límites del cuerpo de los demás. Y sobre el deporte, este fin de semana se podía leer una entrevista magnífica con Humberto Eco. El italiano decía: “Odio el deporte, los deportistas se deberían matar entre ellos”. Él lo dice mejor, y sobre todo, él es Humberto Eco.
lunes, 26 de abril de 2010
Es que la gente no me lee
Cuánta paciencia, viernes 22 de abril de 2010
Oh, el día del libro, ese artefacto con el que no nos aclaramos. Yo eso de las campañas de lectura nunca lo entendí, sobre todo teniendo en cuenta que vivimos en la sociedad más lectora de la historia. La gente lee muchísimo. ¿Cómo se comunica la gente en las redes sociales? Escribiendo y leyendo. Encima, las encuestas revelan que los jóvenes de ahora son los que más leen de la historia. Leen historias de vampiros y de magos, y de ahí pasarán a leer otra cosa porque leer es divertido, que no nos vengan con historias.
Somos la sociedad que recuperó la escritura por culpa del Facebook, y precisamente a causa de los chats y los correos electrónicos, nos damos cuenta de que la mayor parte de la gente escribe fatal, no sabe puntuar, destroza la ortografía y la gramática, sin mayor excusa, porque no sé a ustedes, pero a este que les habla le es más fácil escribir bien, con sus tildes y signos de puntuación, que mal, con palabras recortadas por culpa del SMS y con un montón de signos incomprensibles.
La lectura vive un gran momento, pero la industria del libro está como esperando a ver qué ocurre con el asunto de la gran digitalización. Todavía no está muy extendido el uso de los libros digitales, pero en cuanto se conviertan en costumbre, a la industria editora le pasará lo mismo que a la discográfica: intentarán vendernos en digital lo mismo que en convencional, cuanod descubran el fracaso, porque la gente optará por lo gratuito, intentarán penalizar a las personas que difundan archivos digitales, y así como hasta ahora. Entonces llegarán los mensajes de que la literatura va a morir. De risa total. La música está ahora mejor que nunca, con pocos intermediarios, y a la literatura no la hará desparecer ningún chisme digital, sino todo lo contrario, que la reducción de la industria le vendrá de perlas.
Oh, el día del libro, ese artefacto con el que no nos aclaramos. Yo eso de las campañas de lectura nunca lo entendí, sobre todo teniendo en cuenta que vivimos en la sociedad más lectora de la historia. La gente lee muchísimo. ¿Cómo se comunica la gente en las redes sociales? Escribiendo y leyendo. Encima, las encuestas revelan que los jóvenes de ahora son los que más leen de la historia. Leen historias de vampiros y de magos, y de ahí pasarán a leer otra cosa porque leer es divertido, que no nos vengan con historias.
Somos la sociedad que recuperó la escritura por culpa del Facebook, y precisamente a causa de los chats y los correos electrónicos, nos damos cuenta de que la mayor parte de la gente escribe fatal, no sabe puntuar, destroza la ortografía y la gramática, sin mayor excusa, porque no sé a ustedes, pero a este que les habla le es más fácil escribir bien, con sus tildes y signos de puntuación, que mal, con palabras recortadas por culpa del SMS y con un montón de signos incomprensibles.
La lectura vive un gran momento, pero la industria del libro está como esperando a ver qué ocurre con el asunto de la gran digitalización. Todavía no está muy extendido el uso de los libros digitales, pero en cuanto se conviertan en costumbre, a la industria editora le pasará lo mismo que a la discográfica: intentarán vendernos en digital lo mismo que en convencional, cuanod descubran el fracaso, porque la gente optará por lo gratuito, intentarán penalizar a las personas que difundan archivos digitales, y así como hasta ahora. Entonces llegarán los mensajes de que la literatura va a morir. De risa total. La música está ahora mejor que nunca, con pocos intermediarios, y a la literatura no la hará desparecer ningún chisme digital, sino todo lo contrario, que la reducción de la industria le vendrá de perlas.
Los peligros del Evo asado
Cuánta paciencia, jueves 22 de abril de 2010
Evo Morales, todo el presidente de un país. Democráticamente elegido, como Berlusconi. Que alguien explique la manera en que se las arreglan para engañarnos. Pero lo mejor es leer las palabras de Evo Morales, esas que le echan la culpa a la calvicie y la homosexualidad de Europa al consumo de productos trasgénicos, mientras se escucha ese megajitazo que es ‘En tus tierras bailaré’, con la conjunción del terror vallenato: Delfín hasta el Fin, la Tigresa de Oriente y la niña Wendy Sulca. Digamos que es una cumbia escrita e interpretada por estos tres faros de la música latinoamericana dedicada, nada menos, que a Israel. El estribillo dice: “Israel, Israel, qué bonito es Israel”. Para que nos entendamos, y hasta que encuentren el vídeo en el YouTube, es como estos clips caspa canarios que nos asolaron hace un tiempo, que si orquestas canarias, que si mariachis a tutiplén, pero en peor.
Entonces podremos analizar todo de manera conveniente. Tiene razón Evo Morales, hay causas en el ambiente que influyen en según qué cosas. No sé si la gente se queda calva por mandarle al millo transgénico o si la gente se puede hacer o no gay así de repente, igual que esas personas que empiezan en un partido político y de repente terminan en otro que no tiene nada que ver. O esas personas que parecen correctas pero luego tienen cuenta en paraíso fiscal llena de dinero público. O esas personas que parecen listas hasta que deben aplicar su listeza y resulta que son tontas.
Pero hay causas medioambientales para que existan cosas como Evo Morales y sus fantásticas declaraciones. Todo conduce a lo mismo, a la tecno cumbia, el rollo Evo Morales y Delfín sin Fin, que se llama así de verdad. Pero hay una cuestión irrevocable, el tema de los mandatos políticos. Si usted lo hace algo mal en su trabajo, lo echan (a no ser que tenga buenos padrinos o sea el hijo del jefe); si lo hace mal en su relación, lo dejan; si es mala persona, no lo querrán; pero si es mal cargo público, como no suceda un cataclismo, lo tendremos que aguantar durante casi cuatro años. Normalmente, los cargos desconocidos en año y medio de mandato empiezan a dejar muestras de su incapacidad. A otros les lleva algo más de tiempo, normalmente encontrarse en una situación complicada para enseñar que no dan más de sí, pero no deja de ser injusto que los tengamos que aguantar durante tantísimo tiempo. Lo bueno de líderes como Evo es que los aguantamos en la distancia. A los de más cerca sí que tenemos que soportarlos.
Evo Morales, todo el presidente de un país. Democráticamente elegido, como Berlusconi. Que alguien explique la manera en que se las arreglan para engañarnos. Pero lo mejor es leer las palabras de Evo Morales, esas que le echan la culpa a la calvicie y la homosexualidad de Europa al consumo de productos trasgénicos, mientras se escucha ese megajitazo que es ‘En tus tierras bailaré’, con la conjunción del terror vallenato: Delfín hasta el Fin, la Tigresa de Oriente y la niña Wendy Sulca. Digamos que es una cumbia escrita e interpretada por estos tres faros de la música latinoamericana dedicada, nada menos, que a Israel. El estribillo dice: “Israel, Israel, qué bonito es Israel”. Para que nos entendamos, y hasta que encuentren el vídeo en el YouTube, es como estos clips caspa canarios que nos asolaron hace un tiempo, que si orquestas canarias, que si mariachis a tutiplén, pero en peor.
Entonces podremos analizar todo de manera conveniente. Tiene razón Evo Morales, hay causas en el ambiente que influyen en según qué cosas. No sé si la gente se queda calva por mandarle al millo transgénico o si la gente se puede hacer o no gay así de repente, igual que esas personas que empiezan en un partido político y de repente terminan en otro que no tiene nada que ver. O esas personas que parecen correctas pero luego tienen cuenta en paraíso fiscal llena de dinero público. O esas personas que parecen listas hasta que deben aplicar su listeza y resulta que son tontas.
Pero hay causas medioambientales para que existan cosas como Evo Morales y sus fantásticas declaraciones. Todo conduce a lo mismo, a la tecno cumbia, el rollo Evo Morales y Delfín sin Fin, que se llama así de verdad. Pero hay una cuestión irrevocable, el tema de los mandatos políticos. Si usted lo hace algo mal en su trabajo, lo echan (a no ser que tenga buenos padrinos o sea el hijo del jefe); si lo hace mal en su relación, lo dejan; si es mala persona, no lo querrán; pero si es mal cargo público, como no suceda un cataclismo, lo tendremos que aguantar durante casi cuatro años. Normalmente, los cargos desconocidos en año y medio de mandato empiezan a dejar muestras de su incapacidad. A otros les lleva algo más de tiempo, normalmente encontrarse en una situación complicada para enseñar que no dan más de sí, pero no deja de ser injusto que los tengamos que aguantar durante tantísimo tiempo. Lo bueno de líderes como Evo es que los aguantamos en la distancia. A los de más cerca sí que tenemos que soportarlos.
Acuérdense de Pancho
Cuánta paciencia, martes, 20 de abril de 2010
Hay algo maquiavélico en la erupción del volcán Eyjafjalla, que se escribe así pero más o menos, y es que nos recuerda que nosotros en la vida podremos planificar mucho, hasta que estalle el volcán. La lectura siguiente es qué habría pasado si el volcán lanza sus nubes de ceniza en España. Yo se los cuento, primero que Zapatero tendría la culpa de la falta de previsión de no controlar a un volcán en territorio nacional. Segundo, que el usuario de turno del rollo de turno buscaría la manera de echarle la culpa a algún ministro de no poder salir de su casa por culpa de la marea de lava. La gente exigiría responsabilidades por que su coche quedara sepultado por la ceniza y porque el perro ahora es una estatua de piroclastos. Tercero, como el volcán caiga en alguna frontera autonómica, la liamos con el tema de las competencias, no les cuento ya si, como hace tiempo promulgó esta columna radiofónica, el volcán sale entre Tenerife y Gran Canaria, una de dos, o nos arregla todos los problemas, o los complica aún más.
Alguien por ahí mentó a la bicha de la actividad volcánica en Canarias. Nada nuevo bajo la nube de ceniza. En las islas tenemos tres zonas claras con actividad volcánica: Teneguía, El Teide y Timanfaya, todas empiezan con t de tembleque. Estas zonas se pueden reactivar un día de estos, porque están dormiditas. Recuerden el follón hace unos años porque se empezó a notar un magma rumboso dentro del sistema Teide. Este comentarista tuvo la genial idea de bautizar al volcán que no lo fue como Pancho, sobre todo porque para hacer honor a su nombre, el caballero no se decidía.
Así que no hace falta recordar nada, pero debemos estar pendientes a todo, como que la naturaleza todavía nos la puede liar parda, parda ceniza, y que un simple volcán en Islandia nos manda toda la previsión a tomar por saco, con perdón.
Hay algo maquiavélico en la erupción del volcán Eyjafjalla, que se escribe así pero más o menos, y es que nos recuerda que nosotros en la vida podremos planificar mucho, hasta que estalle el volcán. La lectura siguiente es qué habría pasado si el volcán lanza sus nubes de ceniza en España. Yo se los cuento, primero que Zapatero tendría la culpa de la falta de previsión de no controlar a un volcán en territorio nacional. Segundo, que el usuario de turno del rollo de turno buscaría la manera de echarle la culpa a algún ministro de no poder salir de su casa por culpa de la marea de lava. La gente exigiría responsabilidades por que su coche quedara sepultado por la ceniza y porque el perro ahora es una estatua de piroclastos. Tercero, como el volcán caiga en alguna frontera autonómica, la liamos con el tema de las competencias, no les cuento ya si, como hace tiempo promulgó esta columna radiofónica, el volcán sale entre Tenerife y Gran Canaria, una de dos, o nos arregla todos los problemas, o los complica aún más.
Alguien por ahí mentó a la bicha de la actividad volcánica en Canarias. Nada nuevo bajo la nube de ceniza. En las islas tenemos tres zonas claras con actividad volcánica: Teneguía, El Teide y Timanfaya, todas empiezan con t de tembleque. Estas zonas se pueden reactivar un día de estos, porque están dormiditas. Recuerden el follón hace unos años porque se empezó a notar un magma rumboso dentro del sistema Teide. Este comentarista tuvo la genial idea de bautizar al volcán que no lo fue como Pancho, sobre todo porque para hacer honor a su nombre, el caballero no se decidía.
Así que no hace falta recordar nada, pero debemos estar pendientes a todo, como que la naturaleza todavía nos la puede liar parda, parda ceniza, y que un simple volcán en Islandia nos manda toda la previsión a tomar por saco, con perdón.
Busca en el Google
Cuánta paciencia, lunes 19 de abril de 2010
Hoy todo lo arregla Internet. Todo lo arreglable, quiero decir. Lo de Garzón es complicado y lo del volcán islandés, que se llama Eyjafjalla, por si no lo saben, es producto de la naturaleza. La gente está pagando un montón de dinero para acudir a reuniones superimportantes para ganar más dinero. La gente que no puede pagar esa pasta es simplemente la que viaja a casa. La verdadera dimensión de la crisis, dicen.
Como dice un amigo, si tienes algún problema con algo, un aparato electrónico, una configuración de Internet, un archivo que no puedes abrir, lo único que hay que hacer es escribir el problema tal cual en el buscador de turno. A lo mejor no te sale la respuesta exacta, pero sí algún sitio donde formular la pregunta. Internet está llena de gente amabilísima dispuesta a ayudarte, aunque parezca que no. Si sirve como modesto ejemplo, este que les martiriza cada tarde lleva unos cuantos problemas solucionados gracias a la red. En la red está todo, incluso los consejos esenciales para tener la casa limpita. Están todos en una web que se llama limpiomicasita.com con incluso una manera de organizar la limpieza del hogar. No explican cómo tener la casa limpia sin dar un palo al agua, pero para eso está el auge actual de las empleadas del hogar.
Luego está el caso contrario, que con Internet se terminaron las excusas, el yo esto no lo sé hacer y el esto no se me da muy bien. Es una lección para esos maridos y compañeros sentimentales que aún dicen que ayudan en casa, que echan una mano, y que hacen lo que pueden porque del resto no saben nada. Con buscar en Internet, lo tienen todo.
Hoy todo lo arregla Internet. Todo lo arreglable, quiero decir. Lo de Garzón es complicado y lo del volcán islandés, que se llama Eyjafjalla, por si no lo saben, es producto de la naturaleza. La gente está pagando un montón de dinero para acudir a reuniones superimportantes para ganar más dinero. La gente que no puede pagar esa pasta es simplemente la que viaja a casa. La verdadera dimensión de la crisis, dicen.
Como dice un amigo, si tienes algún problema con algo, un aparato electrónico, una configuración de Internet, un archivo que no puedes abrir, lo único que hay que hacer es escribir el problema tal cual en el buscador de turno. A lo mejor no te sale la respuesta exacta, pero sí algún sitio donde formular la pregunta. Internet está llena de gente amabilísima dispuesta a ayudarte, aunque parezca que no. Si sirve como modesto ejemplo, este que les martiriza cada tarde lleva unos cuantos problemas solucionados gracias a la red. En la red está todo, incluso los consejos esenciales para tener la casa limpita. Están todos en una web que se llama limpiomicasita.com con incluso una manera de organizar la limpieza del hogar. No explican cómo tener la casa limpia sin dar un palo al agua, pero para eso está el auge actual de las empleadas del hogar.
Luego está el caso contrario, que con Internet se terminaron las excusas, el yo esto no lo sé hacer y el esto no se me da muy bien. Es una lección para esos maridos y compañeros sentimentales que aún dicen que ayudan en casa, que echan una mano, y que hacen lo que pueden porque del resto no saben nada. Con buscar en Internet, lo tienen todo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)